La economía móvil de Asia Pacífico atraviesa una etapa de transformación en la que la conectividad deja de ser el fin último para convertirse en la plataforma que sostiene la inteligencia artificial, la confianza digital y la resiliencia de las infraestructuras críticas. En 2025, el sector móvil aportó un billón de dólares a la economía regional, cifra que se proyecta crecer a una tasa anual compuesta del 6,1% hasta alcanzar 1,4 billones en 2030, superando el ritmo de expansión del PIB regional. Este impulso se sostiene en casi 2,7 mil millones de conexiones y 1,8 mil millones de usuarios únicos de internet móvil, equivalentes a más del 60% de la población, además de haber sustentado cerca de 18 millones de empleos directos e indirectos durante el año.
Uno de los ejes centrales del análisis es la manera en que los operadores están reconfigurando su papel frente al despliegue de redes 5G y el auge de la inteligencia artificial. En lugar de limitarse a vender conectividad, las compañías están asegurando infraestructura apta para IA, desarrollando capas de orquestación que permiten programar el cómputo distribuido y empaquetando aplicaciones de IA para uso empresarial. Casos como los de SoftBank, SK Telecom o Singtelilustran cómo la inversión en centros de datos, cloud soberano y modelos de lenguaje locales está dando forma a ecosistemas de IA soberana, en un contexto donde la demanda energética de estos centros podría aumentar 165% para 2030 según estimaciones citadas en el informe.
La confianza digital también ocupa un lugar destacado, en la medida en que el porcentaje de consumidores que reportaron haber sido víctimas de estafas pasó del 31% en 2024 al 45% en 2025. Frente a este panorama, los operadores están migrando de una postura reactiva hacia la prevención por diseño, incorporando IA para detectar patrones de fraude, voz clonada y mensajes de phishing en tiempo real, además de establecer alianzas de colaboración transfronteriza para enfrentar cadenas de fraude cada vez más sofisticadas.
Por otra parte, la resiliencia de red se posiciona como un asunto estratégico ante un entorno de mayor incertidumbre geopolítica, fragmentación de cadenas de suministro tecnológico y presiones sobre los sistemas energéticos. El documento describe cómo operadores en Japón, Filipinas y otros mercados están diversificando fuentes de energía, adoptando arquitecturas Open RAN para reducir la dependencia de proveedores únicos y desplegando conectividad híbrida satelital para zonas remotas o afectadas por desastres naturales. El informe ofrece además un conjunto de recomendaciones de política pública orientadas a cerrar la brecha de uso de internet móvil, optimizar la gestión del espectro para las próximas generaciones de tecnología y fortalecer la colaboración entre gobiernos, industria y sociedad civil como condición para sostener el crecimiento digital de la región en la próxima década.
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