Las redes eléctricas como piedra angular de la transición energética y la industrialización

La necesidad de transición hacia la descarbonización del modelo energético es hoy en día una realidad y esta transformación debe ser sólida y flexible. En este contexto, las redes eléctricas adoptan un rol de vital importancia puesto que facilitan y posibilitan dicha transformación y son la base para aprovechar nuevas oportunidades económicas, dado que son el elemento clave para la introducción de palancas que van a favorecer la descarbonización de la economía. La Agencia Internacional de la Energía (AIE), en su informe Electricity Grids and Secure Energy Transitions, alerta del riesgo de que no se pueda llevar a cabo la descarbonización de la economía y, por tanto, la transición energética, si no se mejoran y expanden las redes eléctricas. Estima que es necesario duplicar la inversión en redes eléctricas de aquí a 2040 para poder cumplir con los objetivos climáticos y así garantizar la seguridad de suministro. Para que este nivel de inversión sea posible, la AIE recomienda abordar las barreras administrativas, optimizar la planificación a largo plazo y permitir inversiones anticipadas. Durante los últimos años, el foco de la transición energética se ha puesto en el desarrollo de las instalaciones de producción de energía renovable, que cada vez tienen un peso mayor en el mix de generación. Sin embargo, la electrificación del consumo se ha dejado de lado y esto implica que se está poniendo en riesgo la transición necesaria, desaprovechando la oportunidad económica que supone. Es el momento de que la red eléctrica responda a las nuevas necesidades de la demanda derivada de la electrificación de procesos industriales, actualmente basados en combustibles fósiles, sustitución de calderas de gas por bombas de calor eléctricas, desarrollo de la red de recarga del transporte, nuevas fábricas de baterías y de paneles solares, electrolizadores para producción de hidrógeno verde, electrificación de puertos, integración de centros de datos, etc. Los consumidores cada vez demandan más energía limpia y sostenible y las redes eléctricas son imprescindibles para conectar generación renovable y demanda creciente de electrificación del consumo. Para poder conectar a esta nueva demanda, las redes eléctricas necesitan nuevas inversiones, adicionalmente a las inversiones orientadas a modernizarlas, automatizarlas, digitalizarlas y adaptarlas a los nuevos agentes y sus necesidades. Dichas inversiones se tienen que poder realizar de manera anticipada y reflejarse en una planificación más flexible que se vaya adaptando a las necesidades de los diferentes agentes y se traduzca en un proceso de tramitación ágil. En este sentido, el marco retributivo actual de las redes eléctricas desincentiva las inversiones. Y precisamente, de esta tipología de inversiones orientadas al desarrollo y adaptación de las redes eléctricas, depende el éxito de la transición energética y el aprovechamiento de la oportunidad económica e industrial. En conclusión, la red es imprescindible para conectar la generación renovable y la demanda creciente de electrificación del consumo. Por ello, urge establecer y desarrollar los mecanismos adecuados que garanticen superar los retos a los que actualmente se enfrenta a la vez que incentiven la nueva inversión en modernización, automatización y digitalización de las redes con el objetivo de facilitar el desarrollo de una red eléctrica que sea capaz de atender las necesidades de conexión y de servicios de valor añadido de la nueva demanda eléctrica.

En conclusión, la red es imprescindible para conectar la generación renovable y la demanda creciente de electrificación del consumo. Por ello, urge establecer y desarrollar los mecanismos adecuados que garanticen superar los retos a los que actualmente se enfrenta a la vez que incentiven la nueva inversión en modernización, automatización y digitalización de las redes con el objetivo de facilitar el desarrollo de una red eléctrica que sea capaz de atender las necesidades de conexión y de servicios de valor añadido de la nueva demanda eléctrica.  Esta integración de los diferentes agentes generadores y consumidores no solo se está realizando de una manera exitosa técnicamente, sino que también se está produciendo con una calidad de suministro ajustada a los estándares que se requieren por normativa. En definitiva, las redes eléctricas se tienen que convertir en un elemento fundamental en la transición energética, integrando nuevos puntos de conexión, tanto de producción como de consumo, siendo capaces de gestionar flujos de electricidad bidireccionales y adaptándose a las nuevas necesidades de todos los agentes. Las redes de distribución eléctrica y todos los servicios adicionales y de valor añadido son claves para descarbonizar el modelo económico actual y así también lo entiende la AIE. En los últimos años, se están recibiendo un volumen elevado de solicitudes asociadas a grandes demandas localizadas en un punto de consumo que requieren de un desarrollo específico de la red. Cada vez existe una mayor demanda procedente de nuevas industrias que quieren instalarse en España e industrias ya existentes que quieren electrificarse debido a la ventaja competitiva derivada de la alta disponibilidad de recursos renovables (sol, viento y terreno) que se tiene a nivel nacional frente a la mayoría de los países de la Unión Europea (UE). La disponibilidad de electricidad renovable a un precio competitivo es un factor determinante para la decisión de invertir en España. Además, los mercados a futuro (OMIP, por ejemplo) reflejan precios de la electricidad a futuro notablemente más bajos en España que en el resto de los países europeos, factor clave a la hora de realizar las previsiones económicas y de rentabilidad de las nuevas inversiones, especialmente, aquellas cuyo gasto en consumo eléctrico sea más relevante. En este contexto de descarbonización y transición energética unido a unos precios de electricidad renovable competitivos, España se encuentra ante una oportunidad de desarrollo de nueva demanda industrial y energética que necesita que las redes eléctricas estén disponibles y bien dimensionadas para atender al consumo presente y futuro. El borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 establece un aumento de los objetivos en palancas clave para el desarrollo de la demanda de electricidad, si bien es verdad que se echa en falta un mayor foco precisamente en las redes eléctricas, en la electrificación de procesos industriales, calor industrial, así como una mayor ambición en electrificación de usos finales.

El informe resalta el papel fundamental de las redes eléctricas en la transición energética y el proceso de industrialización. Establece que las redes eléctricas constituyen la columna vertebral de la modernización industrial y el desarrollo económico, al proporcionar la infraestructura necesaria para la distribución eficiente de la energía. Destaca cómo estas redes han evolucionado desde sus inicios hasta convertirse en sistemas complejos y interconectados, capaces de gestionar múltiples fuentes de energía, incluyendo renovables, y adaptarse a las demandas cambiantes de la sociedad y la industria. Enfatiza la importancia de la interconexión entre las redes eléctricas a nivel nacional e internacional para maximizar la eficiencia y la fiabilidad del suministro energético. Además, señala que la integración de tecnologías avanzadas, como la digitalización, el almacenamiento de energía y la gestión inteligente de la red, desempeña un papel crucial en la optimización de la operación y el mantenimiento de estas redes. El informe también destaca los desafíos que enfrentan las redes eléctricas, como la necesidad de modernización y expansión para acomodar la creciente demanda de energía, así como para integrar de manera efectiva fuentes de energía intermitentes y descentralizadas. Asimismo, subraya la importancia de políticas y marcos regulatorios sólidos que fomenten la inversión en infraestructura eléctrica y promuevan la innovación tecnológica para garantizar la sostenibilidad y la resiliencia de las redes eléctricas en el contexto de la transición energética. En resumen, el informe recalca que las redes eléctricas son elementos vitales para impulsar la transición hacia un sistema energético más sostenible y eficiente, así como para respaldar el desarrollo industrial y económico. Su continua evolución y adaptación a los cambios en el panorama energético y tecnológico son fundamentales para asegurar un suministro eléctrico confiable y compatible con los objetivos de reducción de emisiones y desarrollo sostenible.

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https://www.pwc.es/es/energia/redes-electricas-transicion-energetica-industrializacion.html https://www.pwc.es/es/energia/assets/redes-electricas-transicion-energetica-industrializacion-pwc.pdf

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