Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • WORLD ENERGY ISSUES MONITOR 2026 – PRACTICING THE WORLD ENERGY TRILEMMA: ENERGY TRANSITIONS IN 2026

    WORLD ENERGY ISSUES MONITOR 2026 – PRACTICING THE WORLD ENERGY TRILEMMA: ENERGY TRANSITIONS IN 2026

    La paz y la estabilidad se han erigido como las incertidumbres predominantes que moldean el liderazgo energético global en este periodo. Las tensiones geopolíticas han dejado de ser un telón de fondo para transformarse en una condición operativa directa, influyendo de manera determinante en las decisiones sobre inversiones y cadenas de suministro. Esta fragmentación del escenario estratégico obliga a una recalibración constante, en vista de que la seguridad nacional y la autonomía energética pesan ahora más que las simples fuerzas económicas de mercado. Aunado a esto, las interrupciones climáticas se entrelazan con el panorama de seguridad, exigiendo infraestructuras más adaptativas frente a choques físicos extremos que afectan la fiabilidad del suministro. Por consiguiente, la transición energética ya no se percibe como un camino lineal o predecible, sino como un proceso que se adapta y, en ocasiones, se estanca bajo la presión de conflictos regionales y la desconfianza institucional. Bajo este panorama, el marco de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas, aunque esencial para la dirección a largo plazo, resulta insuficiente para gestionar las realidades de ejecución en un mundo donde la certeza se ha evaporado.

    Sumado a lo anterior, la expansión de los sistemas energéticos enfrenta límites físicos tangibles que definen el ritmo del progreso real en todas las latitudes. La capacidad de las redes eléctricas, los tiempos de conexión y la planificación espacial se presentan como factores de paso determinantes para el despliegue efectivo de energías limpias. Se observa una tensión constante entre las ambiciones de descarbonización y la capacidad física de las infraestructuras para absorber transformaciones rápidas sin comprometer la estabilidad operativa general. Al mismo tiempo, surge una ola de demanda multidimensional impulsada por la industrialización, la urbanización y la digitalización, superando la narrativa simplista que atribuye el crecimiento únicamente al auge de la inteligencia artificial. De este modo, el enfoque tradicional centrado exclusivamente en la oferta resulta incompleto, puesto que la incertidumbre sobre la demanda (en términos de ubicación, tiempo y concentración) define ahora el riesgo sistémico de manera imperativa. Esta situación se agrava debido a que la desinversión en combustibles fósiles ocurre a menudo con mayor rapidez que la integración de alternativas fiables, lo que genera presiones adicionales sobre los precios y la disponibilidad energética.

    A partir de esta premisa, la legitimidad social y la confianza pública emergen como una infraestructura invisible que condiciona la viabilidad de cualquier proyecto de gran escala. El aumento de los costos de vida y la distribución desigual de los beneficios generan debates intensos sobre quién asume la carga financiera de la transformación tecnológica. Por ello, resulta imperativo transitar de las meras declaraciones de ambición hacia una ejecución probada bajo la disciplina del Trilema Energético, equilibrando seguridad, asequibilidad y sostenibilidad en tiempo real. Este cambio de enfoque implica que la coherencia del sistema depende de la capacidad de mantener estos tres pilares avanzando de forma sincronizada, impidiendo que una sola prioridad domine sobre las demás y provoque inestabilidad. Finalmente, el éxito de estos esfuerzos reside en el fortalecimiento de alianzas pragmáticas y sectores transversales que permitan movilizar capital y tecnología incluso cuando el consenso global sea difícil de alcanzar. Así, la resiliencia, la circularidad y la justicia energética dejan de ser aspiraciones para convertirse en principios de diseño basal en un entorno operativo cada vez más constreñido y disputado.

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    https://www.worldenergy.org/publications/entry/world-energy-issues-monitor-2026

  • Grid Incident in Spain and Portugal on 28 April 2025

    Grid Incident in Spain and Portugal on 28 April 2025

    El colapso de los sistemas eléctricos de España y Portugal ocurrido el 28 de abril de 2025 constituye el evento de desconexión más severo experimentado en el sistema de Europa Continental en las últimas dos décadas. Aquel día se presentaba inicialmente con condiciones primaverales estándar, caracterizadas por una elevada producción renovable y un flujo de exportación hacia Francia que alcanzaba los 5 GW. No obstante, a pesar de esta aparente estabilidad, el sistema comenzó a mostrar fluctuaciones de voltaje y fenómenos oscilatorios que erosionaron paulatinamente la seguridad operativa de la red. Pese a ello, la situación se tornó incontrolable poco después del mediodía, momento en el que un aumento rápido y descontrolado del voltaje provocó una serie de desconexiones automáticas en diversas plantas de generación. Por tal motivo, la pérdida de la capacidad de absorción de potencia reactiva de estas unidades aceleró la degradación del sistema, generando un efecto de retroalimentación que los mecanismos de control existentes no pudieron mitigar a tiempo.

    En particular, la investigación técnica detalla que el desastre se debió a una interacción compleja de múltiples factores que se desarrollaron en apenas unos segundos. De igual forma, se identifica que la operación manual de los reactores en derivación y el estrecho margen operativo entre los límites de voltaje y los ajustes de protección en España contribuyeron significativamente a la velocidad del colapso. A causa de esto, mientras el voltaje continuaba su ascenso vertical, se produjo una cascada de desconexiones de recursos basados en inversores, principalmente unidades fotovoltaicas. Adicionalmente, esta pérdida masiva de generación derivó en una caída abrupta de la frecuencia, lo que terminó por provocar que la Península Ibérica perdiera el sincronismo con el resto del área europea continental. Debido a este fenómeno, las interconexiones con Francia y Marruecos fueron abiertas por los dispositivos de protección para evitar que la perturbación se propagara por el resto del continente, dejando a España y Portugal en un estado de apagón total.

    Si bien las labores de recuperación comenzaron de inmediato mediante una combinación de estrategias de restauración de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, el proceso no estuvo exento de complicaciones. Por consiguiente, los operadores trabajaron para reenergizar el sistema utilizando las interconexiones con los países vecinos y estableciendo islas eléctricas a través de centrales hidroeléctricas con capacidad de arranque autónomo. Sin embargo, a pesar de que la restauración se completó en dieciséis horas en España y doce en Portugal, el esfuerzo enfrentó obstáculos sustanciales como fallas en las comunicaciones de voz entre operadores y un comportamiento inesperado de los recursos energéticos distribuidos. Más aún, la falta de una observación técnica suficiente en ciertos tramos de la red de distribución dificultó la estabilización de la frecuencia en las islas recién formadas. Por este motivo, las dificultades encontradas recalcan la necesidad de contar con infraestructuras más resistentes y una coordinación superior entre los operadores de transporte y distribución para gestionar escenarios de recuperación a gran escala.

    De este modo, bajo esta premisa, el análisis de este evento ofrece una hoja de ruta detallada para robustecer la red eléctrica europea ante futuras contingencias. Los hallazgos técnicos enfatizan la urgencia de automatizar los sistemas de control de voltaje para sustituir las intervenciones manuales lentas y de armonizar los ajustes de protección en las diferentes jurisdicciones. Igualmente, existe una demanda clara por mejorar las capacidades de monitoreo en tiempo real, especialmente para los generadores de pequeña escala que actualmente carecen de visibilidad total para los operadores del sistema. Al implementar las medidas propuestas, que incluyen el refuerzo de los sistemas de comunicación de respaldo y el refinamiento de los planes de defensa, se busca minimizar el riesgo de una repetición similar. Este estudio técnico sirve como una herramienta de aprendizaje para que los actores del sector garanticen que la transición energética en curso no comprometa la seguridad y la fiabilidad del suministro en Europa.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.entsoe.eu/publications/blackout/28-april-2025-iberian-blackout/ 

    https://eepublicdownloads.blob.core.windows.net/public-cdn-container/clean-documents/Publications/2025/iberian-blackout/Final%20Report%20on%20the%20Grid%20Incident%20in%20Spain%20and%20Portugal%20on%2028%20April%202025.pdf

  • Integración energética en América Latina: avances, escenarios y recomendaciones

    Integración energética en América Latina: avances, escenarios y recomendaciones

    La integración energética en América Latina se presenta como una estrategia decisiva para enfrentar los retos de la transición hacia sistemas de bajas emisiones y, al mismo tiempo, para dinamizar las economías regionales. La abundancia de recursos energéticos, aunque distribuida de manera desigual, ha permitido históricamente complementariedades entre países exportadores e importadores, así como proyectos transfronterizos que aprovechan recursos hídricos compartidos. En el nuevo escenario global, marcado por la urgencia de la descarbonización y por tensiones geopolíticas crecientes, la cooperación energética adquiere un valor renovado. La electrificación de los usos finales, el despliegue de energías renovables, el almacenamiento en baterías y el desarrollo del hidrógeno de bajas emisiones se convierten en pilares de esta transformación, mientras que la integración regional ofrece la posibilidad de reducir costos, ampliar mercados y garantizar mayor seguridad energética.

    La transición energética global avanza con ritmos diferenciados, y América Latina enfrenta el desafío de acelerar su incorporación de energías limpias en un contexto de baja capacidad de crecimiento, desigualdad persistente y debilidad institucional. Sin embargo, las inversiones necesarias para cumplir con los compromisos climáticos también representan una oportunidad para impulsar innovación y productividad. En este sentido, los escenarios prospectivos hacia 2050 muestran que una mayor interconexión eléctrica permitiría beneficios económicos y ambientales superiores a los obtenidos en escenarios sin nuevas interconexiones. América del Sur, por ejemplo, podría aprovechar su potencial hidroeléctrico y renovable mediante proyectos de interconexión que reduzcan emisiones y optimicen el uso de recursos. En paralelo, Centroamérica y México enfrentan un panorama más limitado, aunque igualmente relevante, en el que la integración puede contribuir a diversificar fuentes y mejorar la resiliencia de sus sistemas eléctricos.

    El gas natural aparece como un combustible puente en esta transición, especialmente en Sudamérica, donde la abundancia de recursos no convencionales en Vaca Muerta abre la posibilidad de ampliar significativamente los intercambios transfronterizos. La construcción de nuevas obras de infraestructura y la ampliación de gasoductos permitirían multiplicar por tres el volumen actual de intercambio, ofreciendo una alternativa menos contaminante frente a otros combustibles fósiles. No obstante, esta oportunidad debe ser gestionada con visión de largo plazo, evitando que el gas se convierta en un obstáculo para la expansión de las energías renovables. La integración gasífera, en este sentido, puede ser un complemento transitorio que facilite la transición, siempre que se acompañe de políticas públicas orientadas a la sostenibilidad y a la diversificación energética.

    Finalmente, la integración energética regional no solo responde a necesidades técnicas y económicas, sino también a un contexto geopolítico en transformación. La competencia global por minerales críticos y tecnologías limpias, junto con la redefinición de la globalización, impulsa a América Latina a fortalecer sus capacidades institucionales y productivas. La cooperación regional puede convertirse en un mecanismo para enfrentar las trampas estructurales del desarrollo, al tiempo que se avanza hacia una transición justa e inclusiva. Las recomendaciones apuntan a consolidar marcos regulatorios que favorezcan la interconexión, promover inversiones coordinadas y garantizar la participación de distintos actores sociales en la construcción de una agenda energética compartida. De esta manera, la integración energética se proyecta como un motor de sostenibilidad y resiliencia, capaz de transformar la región en un actor relevante dentro de la nueva geopolítica de la energía verde.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.cepal.org/es/publicaciones/85912-integracion-energetica-america-latina-avances-escenarios-recomendaciones

    https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/5c7b1585-e9a9-4833-bdf4-a8227c5fa033/content

  • Planes de transición energética en América Latina y el Caribe

    Planes de transición energética en América Latina y el Caribe

    La transición energética en América Latina y el Caribe representa una oportunidad significativa para transformar los modelos productivos y potenciar el desarrollo económico regional con énfasis en sostenibilidad y equidad social. Este proceso involucra no solamente cambios tecnológicos y energéticos, sino también una reconfiguración política, económica y social que busca fortalecer sistemas energéticos más eficientes, diversificados y menos contaminantes. Para lograr esto, la planificación energética adquiere un nivel de complejidad y multi-disciplinaridad que incluye aspectos técnicos, económicos, institucionales y ambientales. Además, la transición energética se orienta a garantizar el acceso universal a energía de calidad y a disminuir la pobreza energética, ampliando así su impacto social. En este sentido, los planes de transición energética se presentan como hojas de ruta con acciones concretas y cronogramas definidos para el corto y mediano plazo, lo que contribuye a consolidar un proceso de transformación ordenado y transparente orientado a resultados y financiamiento efectivo.

     

     

    Estos planes se diferencian de los enfoques tradicionales de planificación energética, que se limitan a metas generales de oferta y demanda y abordan el sector de manera aislada y menos integral. Contrariamente, la transición energética exige un tratamiento estratégico que integre objetivos climáticos, económicos y sociales en una visión de largo plazo, pero con pasos detallados para la etapa inicial. Esto implica que las estrategias de financiamiento, gobernanza, coordinación intersectorial y rendición de cuentas deben ser explícitas y adaptadas a las dinámicas regionales. La experiencia regional muestra que países como Argentina, Brasil, Chile, México y Panamá han avanzado en la elaboración de planes específicos para la transición, marcando una tendencia hacia la construcción de rutas nacionales que reflejen compromisos climáticos y de desarrollo con mayor transparencia y participación ciudadana. Estas experiencias también comprenden procesos de colaboración entre instituciones estatales, sector privado, comunidades y organismos internacionales, fomentando la inclusión y legitimidad social de las políticas energéticas.

     

     

    La formulación de un plan de transición energética sólido requiere sustentar la ambición estratégica mediante análisis detallados que consideren impactos económicos, sociales y ambientales, a la vez que promuevan procesos participativos con involucramiento amplio de actores públicos, privados y sociales. Se recomienda articular líneas de acción claras, proyectos específicos, estrategias de financiamiento realistas y mecanismos efectivos de monitoreo con indicadores precisos. La gobernanza debe contemplar roles definidos para las distintas instituciones responsables, asegurando transparencia y rendición de cuentas durante todo el proceso. Además, estas estrategias deben ser flexibles para adaptarse a escenarios cambiantes y a la incorporación de avances tecnológicos, evaluando las implicaciones y dependencias que surgen en un contexto global de transición energética. La metodología adoptada identifica cinco componentes esenciales que estructuran estos planes: Los fundamentos estratégicos, las acciones para implementación, el relacionamiento con actores relevantes, las métricas y metas para seguimiento, y la responsabilidad institucional.

     

     

    El avance hacia sistemas energéticos más productivos, inclusivos y sostenibles en la región requiere un enfoque integral y coordinado de la planificación energética, que supere las prácticas tradicionales focalizadas únicamente en el sector energético. La transición energética asume dimensiones sociales, ambientales y económicas que implican un replanteamiento de gobernanza y financiamiento que fomente la participación amplia y promueva la seguridad energética con reducción de emisiones y justicia social. La consolidación de planes nacionales de transición que reflejen estas características contribuye a facilitar el acceso a recursos financieros, enfrentar riesgos externos y fortalecer la resiliencia económica. De esta manera, la planificación estratégica se convierte en un instrumento esencial para lograr una transformación efectiva del sector energético regional, orientada a objetivos de sostenibilidad, bienestar social y crecimiento económico a largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.cepal.org/es/publicaciones/85997-planes-transicion-energetica-america-latina-caribe-guia-metodologica

    https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/30309918-d336-48f7-9ea1-c387219fc335/content

  • Evaluation of the Nest Abandonment Induction Laser to Deter Raven Nesting on Utility Distribution Poles

    Evaluation of the Nest Abandonment Induction Laser to Deter Raven Nesting on Utility Distribution Poles

    La interacción entre las aves y la infraestructura eléctrica ha generado serias preocupaciones en términos de seguridad y confiabilidad del suministro eléctrico, debido a que las aves usan postes y líneas como sitios para anidar y posarse. Este fenómeno resulta especialmente problemático con la especie Corvus corax, comúnmente conocida como cuervo común, que anida habitualmente en transformadores de postes de distribución, provocando incendios, fallas y daños materiales. En respuesta a esta situación, se ha desarrollado y evaluado una tecnología basada en láseres de baja potencia denominada Nest Abandonment Induction Laser (NAIL), diseñada para disuadir a los cuervos de establecer nidos en dichas estructuras. El funcionamiento del sistema es sencillo: un láser verde de 15 MW, clasificado como Clase 1 para seguridad, se activa mediante un sensor pasivo de infrarrojos cuando detecta movimiento, proyectando un haz que perturba la conducta de anidación de los cuervos. Asimismo, la instalación se realiza directamente sobre el poste, enfocando el láser en el área donde los cuervos construyen sus nidos.

    La implementación de esta tecnología se llevó a cabo en San Bernardino, California, con 33 postes de distribución divididos en tres grupos bajo diferentes condiciones: con láser activo, con láser inactivo y sin láser. Antes de instalar los dispositivos, se removió el material de anidación para garantizar condiciones homogéneas, y posteriormente se observó semanalmente la reconstrucción de los nidos y el comportamiento de las aves durante cuatro a seis semanas. Los resultados demostraron que ningún nido fue reconstruido en postes con láser activo, mientras que en los postes sin ninguno, el 45% de los nidos fueron reconstruidos, y en los postes con láser inactivo, la reconstrucción ocurrió en el 9% de los casos. Estos datos evidencian que la presencia del láser genera una respuesta perceptible y efectiva que lleva a los cuervos a abandonar o abstenerse de construir nidos, aunque esta efectividad disminuye una vez que las aves han depositado huevos, lo cual puede relacionarse con el fuerte vínculo parental y la resistencia a abandonar la cría.

    La evaluación del sistema no solo aportó información sobre la eficacia del láser para el control de la anidación, sino que también puso de manifiesto la facilidad y rapidez de su instalación, que puede ser ejecutada por técnicos especializados utilizando equipo estándar, como camiones canasta y herramientas aislantes. A lo largo del periodo de prueba, los dispositivos mantuvieron un funcionamiento estable directamente dependiente de baterías con una duración estimada de seis meses, abarcando el tiempo crítico de anidación. Sin embargo, se identificaron áreas susceptibles de mejora, principalmente relacionadas con el diseño del soporte para permitir un ajuste más preciso de la dirección del haz láser y evitar desplazamientos accidentales. Además, se plantean innovaciones tecnológicas como la incorporación de conectividad Bluetooth para la monitorización remota y la recolección de datos sobre la actividad del dispositivo, así como la adición de elementos acústicos para complementar la señal visual con estímulos sonoros que podrían intensificar la respuesta evitativa de los cuervos.

    El uso de láseres y estímulos luminosos como método de disuasión animal se ha explorado previamente en otros ámbitos, con resultados variables según las especies y el contexto. No obstante, la particular sensibilidad visual de las aves a diferentes longitudes de onda sugiere que la tecnología puede ser adaptada y optimizada para diversas situaciones. En este sentido, la experiencia obtenida con el NAIL permite concebir aplicaciones para otras especies que anidan en infraestructura eléctrica o que causan daños en ambientes agrícolas y aeroportuarios. Igualmente, plantea la revisión del momento de instalación como determinante para la efectividad del dispositivo, recomendando que se coloque antes del inicio de la actividad de anidación para maximizar su impacto. Finalmente, ampliar el número de dispositivos y su distribución espacial podría contribuir a diseñar estrategias más efectivas para el manejo de aves en redes eléctricas, disminuyendo riesgos asociados y optimizando el mantenimiento preventivo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.epri.com/research/products/000000003002034623

  • Cyberthreat Predictions for 2026: Industrialized Cybercrime and the Acceleration of the Attack Life Cycle

    Cyberthreat Predictions for 2026: Industrialized Cybercrime and the Acceleration of the Attack Life Cycle

    La ciberdelincuencia ha evolucionado hacia un modelo de producción industrial donde la automatización y la inteligencia artificial escalan el alcance de las agresiones de forma exponencial. Puesto que el objetivo principal ahora es el rendimiento operativo, los atacantes priorizan la velocidad de monetización sobre la innovación técnica pura, buscando convertir el acceso inicial en beneficio económico en el menor tiempo posible. Además, esta estructura corporativa permite a grupos delictivos funcionar mediante redes de afiliados y mercados especializados que intercambian credenciales y herramientas de intrusión en tiempo real, operando con la eficiencia de las empresas tecnológicas modernas. Por lo tanto, el ciclo de vida de los ataques se ha contraído drásticamente, permitiendo que la transición desde el reconocimiento inicial hasta la extorsión ocurra en cuestión de horas o incluso minutos, lo cual desborda por completo las capacidades de respuesta lineal y manual de las organizaciones tradicionales. Consecuentemente, la aparición de agentes autónomos diseñados específicamente para tareas como el phishing o el movimiento lateral marca el inicio de una era de amenazas a gran escala donde la velocidad de ejecución define el nivel de riesgo sistémico global. Este cambio de paradigma implica que el éxito de un ataque ya no depende de la sofisticación de un malware individual, sino de la capacidad del ecosistema criminal para procesar víctimas a gran velocidad mediante una cadena de suministro delictiva altamente integrada.

    Asimismo, la inteligencia artificial generativa se ha transformado en el motor de las operaciones de post-compromiso al analizar volúmenes masivos de información robada para identificar los activos de mayor valor estratégico para el chantaje en tiempo récord. De esta forma, esta tecnología acelera la creación de mensajes de extorsión personalizados y el descifrado de bases de datos críticas antes de que las víctimas siquiera perciban la intrusión en sus sistemas. Simultáneamente, los sistemas de defensa se ven obligados a operar a la misma velocidad de procesamiento de las máquinas para contener movimientos laterales automatizados dentro de nubes y entornos de tecnología operativa altamente sensibles donde cada milisegundo cuenta. Por otro lado, la convergencia entre el crimen organizado tradicional y las redes digitales crea empresas híbridas resilientes que diversifican sus fuentes de ingresos mediante el fraude, el tráfico humano y el lavado de dinero, complicando significativamente las labores de persecución de las autoridades internacionales. Igualmente, las infraestructuras críticas en sectores como la salud, la manufactura y la energía enfrentan peligros elevados debido a la adaptación de cargas destructivas y técnicas de corrupción de firmware que anteriormente estaban reservadas para conflictos cibernéticos entre estados. Esta profesionalización del adversario implica que las defensas estáticas han perdido su efectividad ante flujos de ataque que aprovechan infraestructuras pre-infectadas y botnets listas para su despliegue inmediato contra múltiples objetivos en paralelo.

    Adicionalmente, la arquitectura de seguridad moderna debe situar a la identidad como el eje central de las operaciones, gestionando no solo a los usuarios humanos sino también a una gama creciente de identidades no humanas, scripts y procesos automatizados que ejecutan tareas críticas. De igual manera, es imperativo implementar controles de acceso estrictos de mínimo privilegio y un monitoreo constante del comportamiento dinámico para evitar que el compromiso de una sola credencial automatizada facilite una escalada de privilegios masiva en cuestión de segundos. La resiliencia depende ahora de una estrategia informada por amenazas que unifique la inteligencia global, la gestión proactiva de la exposición y la respuesta ante incidentes dentro de un solo marco operativo continuo y adaptable al entorno. En este contexto, la colaboración entre los sectores público y privado resulta vital para desmantelar las infraestructuras criminales mediante campañas internacionales coordinadas y fomentar programas de disuasión preventiva que alejen a las poblaciones jóvenes del reclutamiento por parte de redes delictivas. En última instancia, el éxito frente a este ecosistema industrializado no dependerá de la cantidad de herramientas de seguridad adquiridas, sino de la capacidad de las organizaciones para sincronizar el juicio humano con la precisión de la respuesta automatizada de las máquinas. Esta evolución exige que los profesionales de la seguridad abandonen el perfil de generalistas de TI para desarrollar habilidades especializadas en ingeniería de detección y operaciones asistidas por inteligencia artificial, garantizando que el talento humano sea el arquitecto de un sistema de defensa capaz de aprender y adaptarse a la misma velocidad que la amenaza que enfrenta.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.fortinet.com/content/dam/fortinet/assets/threat-reports/report-threat-predictions-2026.pdf

  • Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025

    Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025

    América Latina y el Caribe atraviesan un periodo de estancamiento caracterizado por tasas de crecimiento reducidas y brechas sociales persistentes que limitan la movilidad ciudadana. Bajo este panorama, la integración estratégica de la inteligencia artificial se presenta como el motor capaz de dinamizar las estructuras productivas y fortalecer la transparencia institucional. El desarrollo de ecosistemas tecnológicos sólidos requiere el fortalecimiento de factores habilitantes donde la conectividad digital y el acceso a dispositivos modernos actúan como la base primaria. Si bien la penetración de internet se ha consolidado en gran parte del territorio, permitiendo un aumento acelerado en el uso de aplicaciones digitales, la infraestructura de cómputo de alto rendimiento muestra una concentración geográfica extrema. Esta asimetría técnica impone un techo operativo para las naciones que carecen de centros de procesamiento soberanos, obligándolas a depender de proveedores externos. Por consiguiente, la inversión en activos físicos debe equilibrarse con la formación de capital humano. Actualmente, la región posee niveles elevados de alfabetización digital general; no obstante, existe un embudo crítico en la especialización técnica y el talento avanzado. La falta de programas de doctorado en la mayoría de las naciones restringe la capacidad de generar conocimiento propio y soluciones con pertinencia local. En este sentido, el despertar de naciones calificadas como adoptantes tardíos demuestra que reformas educativas enfocadas en habilidades profesionales pueden cerrar brechas rápidamente, incluso en economías de menor tamaño que apuestan por el talento como activo estratégico.

    Debido a estas limitaciones estructurales, el modelo de código abierto surge como una vía soberana para el desarrollo tecnológico regional. Este enfoque permite crear herramientas locales sin el costo prohibitivo de licencias privativas, fomentando al mismo tiempo la colaboración transnacional y el aprendizaje colectivo. Aunado a ello, la irrupción de la inteligencia artificial generativa ha modificado las dinámicas de acceso, reduciendo las barreras de entrada para usuarios no expertos mediante interfaces intuitivas. Esta democratización tecnológica ha permitido que la región se posicione como un mercado relevante en la descarga de soluciones móviles, compensando parcialmente los déficits de infraestructura física. No obstante, la producción científica y la inversión privada siguen concentradas en un grupo reducido de países, lo que limita la transferencia de conocimiento hacia economías más pequeñas. Por consiguiente, resulta imperativo transitar desde una cultura de consumo neto hacia una de integración productiva. El desarrollo de aplicaciones se perfila como un terreno equitativo donde incluso ecosistemas incipientes pueden insertar valor en productos digitales, aprovechando el dinamismo de los mercados locales. De igual manera, las investigaciones sobre el entorno laboral indican que una proporción significativa de las tareas actuales pueden optimizarse mediante estas herramientas, lo cual representa una oportunidad para incrementar la productividad nacional sin comprometer la estabilidad del empleo, siempre que existan programas masivos de capacitación técnica.

    En paralelo a los avances técnicos, la gobernanza institucional enfrenta el riesgo de convertir planes declarativos en acciones sin impacto real. A pesar de que diversas naciones han promulgado estrategias nacionales, la carencia de presupuestos asignados y de mecanismos de ejecución efectivos impide que estas visiones se traduzcan en cambios estructurales. La falta de implementación operativa genera inconsistencias, especialmente en áreas como la ciberseguridad, donde existen marcos normativos pero faltan capacidades técnicas para enfrentar amenazas complejas. De igual modo, la participación ciudadana en el diseño de estas políticas sigue siendo un espacio desaprovechado, limitándose mayoritariamente a herramientas informativas en lugar de procesos de consulta vinculante o co-creación de normativas. Sumado a esto, la sustentabilidad ambiental aparece como una urgencia ignorada en gran parte de los marcos nacionales. El elevado consumo energético de los centros de datos exige políticas que articulen la expansión tecnológica con el uso de energías renovables y estándares de eficiencia que minimicen la huella hídrica y de carbono. En definitiva, el éxito regional dependerá de la capacidad de los gobiernos para armonizar la regulación con el fomento a la innovación, garantizando que el despliegue tecnológico ocurra bajo principios éticos, responsables y alineados con el bienestar común de todos los habitantes del territorio.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.cepal.org/es/publicaciones/82514-indice-latinoamericano-inteligencia-artificial-ilia-2025

    https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/58abbd61-7c47-4208-8e8f-44bc1d14b894/content

  • Impacto económico de la inteligencia artificial en América Latina: Transformación tecnológica y rezago en materia de inversión y capacidades laborales

    Impacto económico de la inteligencia artificial en América Latina: Transformación tecnológica y rezago en materia de inversión y capacidades laborales

    La inteligencia artificial se ha convertido en un motor de transformación económica a nivel global, aunque América Latina muestra un rezago significativo en inversión y capacidades laborales frente a otras regiones. El gasto en IA en 2023 alcanzó apenas 2,6 mil millones de dólares, lo que representa solo el 1,56% de la demanda mundial, a pesar de que la región concentra cerca del 6,3% del PIB global. Esta brecha refleja una falta de dinamismo en la adopción tecnológica y evidencia que la región invierte muy por debajo de lo que correspondería según su peso económico. Mientras Estados Unidos y Asia-Pacífico lideran con cifras exponencialmente mayores, América Latina se mantiene en niveles similares a los de Medio Oriente y África, lo que plantea un desafío estructural para aprovechar las oportunidades de productividad que ofrece la IA.

    Dentro de la región, Brasil y México concentran la mayor parte del gasto, aunque Chile destaca por su intensidad relativa, superando a economías más grandes como Argentina y Colombia gracias a su mayor nivel de digitalización. Este patrón confirma que la adopción de IA está estrechamente vinculada al grado de desarrollo digital y a la capacidad de generar ecosistemas tecnológicos robustos. Sin embargo, la falta de inversión sostenida limita el impacto agregado en la economía regional. Los modelos econométricos muestran que un aumento del 1% en el gasto en IA se asocia con un incremento del 0,036% en el PIB, principalmente a través de la mejora en la productividad del trabajo calificado. Este hallazgo revela que la IA potencia a los trabajadores con formación terciaria, pero no se observa aún un efecto claro sobre la productividad del capital físico, lo que sugiere que la tecnología se orienta más hacia la eficiencia laboral que hacia la optimización de activos.

    La incorporación de la IA generativa refuerza esta tendencia, dado que contribuye de manera significativa a incrementar la productividad del trabajo en períodos recientes. Sin embargo, este efecto positivo también plantea riesgos de sustitución del trabajo no calificado, lo que podría profundizar desigualdades laborales si no se implementan políticas de educación y capacitación adecuadas. La región enfrenta así un dilema: aprovechar la IA para dinamizar la productividad y el crecimiento, mientras se mitigan los impactos sociales derivados de la automatización y la sustitución de tareas. En este sentido, la falta de capital humano especializado y la baja proporción de población con educación terciaria se convierten en obstáculos para que la IA tenga un impacto más amplio en la economía.

    Las simulaciones realizadas muestran que Brasil y México lideran el impacto económico anualizado de la IA, con cifras cercanas a los 5 mil millones de dólares, mientras que Argentina, Chile, Colombia y Perú registran valores mucho más modestos. Este contraste refleja tanto la escala de las economías como la intensidad de la inversión en IA. Para que la región pueda cerrar la brecha, se requiere un despliegue agresivo de políticas públicas orientadas a la acumulación de capital intangible: capacitación de empleados y gerentes, desarrollo de casos de uso sectoriales y asesoramiento para la reingeniería de procesos de negocio. Además, es necesario impulsar centros tecnológicos especializados que promuevan la adopción de IA en pequeñas y medianas empresas, donde la falta de recursos limita la incorporación de estas herramientas. En conclusión, la inteligencia artificial ofrece un potencial considerable para transformar la economía latinoamericana, pero su impacto dependerá de la capacidad de los países para invertir en formación, digitalización e infraestructura tecnológica, asegurando que la productividad se traduzca en crecimiento inclusivo y sostenible.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.cepal.org/es/publicaciones/81909-impacto-economico-la-inteligencia-artificial-america-latina-transformacion

  • Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025. Hallazgos principales, IA aplicada y talento humano

    Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025. Hallazgos principales, IA aplicada y talento humano

    La expansión de la inteligencia artificial en América Latina y el Caribe se inscribe en un contexto global de transformación tecnológica acelerada que redefine tanto las dinámicas productivas como las sociales. En la región, este proceso se enfrenta a limitaciones estructurales persistentes, entre ellas el bajo crecimiento económico, la desigualdad social y debilidades institucionales que tienden a reforzarse mutuamente. Frente a este escenario, la adopción de tecnologías digitales emerge como una vía para reconfigurar dichas trayectorias, promoviendo nuevas formas de desarrollo más inclusivas y sostenibles. Sin embargo, esta oportunidad no se materializa automáticamente: requiere decisiones estratégicas, inversión sostenida y una articulación efectiva entre actores públicos y privados. De ahí que el análisis del avance de la inteligencia artificial permita observar no solo capacidades tecnológicas, sino también las condiciones más amplias que determinan el desarrollo de los países.

    En este marco, el progreso regional revela una paradoja significativa. Por un lado, existe un alto nivel de interés en la inteligencia artificial, reflejado en la proliferación de políticas nacionales y en la creciente adopción de aplicaciones en distintos sectores. Por otro, este entusiasmo no se traduce con la misma intensidad en inversión ni en acciones concretas, lo que limita el impacto potencial de estas tecnologías. La región presenta una participación marginal en la inversión global en inteligencia artificial, muy por debajo de su peso económico y demográfico, mientras que la disponibilidad de talento especializado muestra rezagos crecientes frente a estándares internacionales. A ello se suma una evolución más lenta en aspectos como la apertura de datos y la interoperabilidad, lo que restringe el desarrollo de ecosistemas más dinámicos e innovadores. Aunque algunos países comienzan a mostrar avances más decididos, el panorama general continúa marcado por brechas estructurales.

    No obstante, junto a estas limitaciones emergen señales alentadoras que sugieren un proceso de consolidación progresiva. La expansión de la conectividad digital ha facilitado un mayor acceso a herramientas basadas en inteligencia artificial, mientras que el fortalecimiento de la formación académica avanzada contribuye a construir una base más sólida de capital humano. Asimismo, el aumento de inversiones en infraestructura tecnológica, como centros de datos, evidencia un renovado interés tanto del sector público como del privado en desarrollar capacidades locales. A esto se suma la aparición de iniciativas colaborativas que cruzan fronteras nacionales y disciplinas, generando soluciones innovadoras en ámbitos como la gestión pública, la productividad empresarial o la movilidad urbana. Estas experiencias ponen de manifiesto que la cooperación puede actuar como catalizador para acelerar el desarrollo tecnológico en la región.

    El desafío no radica únicamente en ampliar la adopción de la inteligencia artificial, sino también en mejorar la calidad de su implementación. Esto implica incorporar criterios más exigentes en materia de confiabilidad, transparencia y alineamiento con objetivos sociales, así como fortalecer las prácticas de gobernanza y evaluación de los sistemas utilizados. Al mismo tiempo, resulta necesario integrar la transformación digital en las estrategias de desarrollo de manera transversal, de modo que sus beneficios se extiendan a distintos sectores de la sociedad. En un contexto de bajo crecimiento económico, la inteligencia artificial se perfila como una herramienta con potencial para impulsar nuevas formas de productividad, ampliar el acceso a servicios y fortalecer las instituciones. Su impacto dependerá, en última instancia, de la capacidad de la región para traducir el interés existente en acciones concretas que permitan aprovechar plenamente sus oportunidades.

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  • TECHNOLOGY PREDICTIONS 2026

    TECHNOLOGY PREDICTIONS 2026

    La aceleración de la inteligencia artificial en los últimos años ha transformado de manera decisiva el panorama tecnológico, generando un conjunto de predicciones que apuntan a un futuro marcado por la integración de sistemas inteligentes en prácticamente todos los sectores. La expansión de la automatización y el surgimiento de nuevas fuentes de energía se presentan como condiciones necesarias para sostener aplicaciones cada vez más demandantes. En este sentido, la inteligencia artificial no solo se proyecta como motor de productividad, sino también como catalizador de cambios sociales y económicos, al introducir agentes digitales capaces de desempeñarse como miembros de equipos de trabajo, modificar la forma en que se conciben los procesos educativos y redefinir la relación entre humanos y máquinas. Además, la convergencia entre inteligencia artificial y biotecnología abre la posibilidad de terapias adaptativas que escuchan y responden al cuerpo humano en tiempo real, lo que evidencia un horizonte en el que la salud se entrelaza con la computación inteligente.

    A medida que se profundiza esta transformación, emergen tecnologías que buscan equilibrar eficiencia y sostenibilidad. La gestión energética de los centros de datos, por ejemplo, se convierte en un desafío prioritario, pues el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial exige innovaciones en producción y disipación de energía. En paralelo, arquitecturas de escala de rack y la computación en memoria prometen reducir el movimiento de datos y optimizar el consumo, lo que conecta directamente con la necesidad de infraestructuras más responsables. Asimismo, el desarrollo de dispositivos portátiles y la expansión del edge computing permiten llevar capacidades inteligentes a entornos remotos, preservando la privacidad y reduciendo la dependencia de la conectividad continua. Estas tendencias se enlazan con la aparición de interfaces sociales de inteligencia artificial, capaces de interpretar emociones y gestionar interacciones humanas, lo que plantea tanto oportunidades de colaboración como riesgos asociados a la confianza y la transparencia.

    El impacto de estas tecnologías se extiende hacia sectores como la agricultura, la manufactura y el transporte. La agro-tecnología, apoyada en sistemas predictivos, busca mejorar la productividad y reducir costos, mientras que la conducción autónoma avanza hacia modelos de negocio intensivos en capital y entrenamiento digital. En el ámbito educativo, la personalización del aprendizaje mediante herramientas inteligentes promete resultados más adaptados a cada estudiante, reforzando la idea de que la inteligencia artificial no solo transforma industrias, sino también experiencias cotidianas. Sin embargo, junto con estas oportunidades aparecen riesgos que requieren una gestión cuidadosa: desde la necesidad de políticas claras que regulen el uso ético de la inteligencia artificial hasta la urgencia de garantizar seguridad cibernética frente a amenazas cada vez más sofisticadas. De esta manera, la confianza, la gobernanza y la interacción segura entre humanos y sistemas inteligentes se consolidan como habilitadores recurrentes de la adopción tecnológica.

    Finalmente, el horizonte más amplio incluye tecnologías con alto potencial de recompensa pero también con riesgos significativos. La energía de fusión, la biología sintética o la convergencia entre inteligencia física y realidad extendida ofrecen perspectivas de transformación radical, aunque enfrentan incertidumbres regulatorias, éticas y técnicas. La posibilidad de descubrimientos científicos impulsados por inteligencia artificial a gran escala, o la creación de mundos virtuales adaptativos, reflejan un futuro en el que la frontera entre lo físico y lo digital se difumina. Así, el panorama tecnológico hacia 2026 se caracteriza por una tensión constante entre innovación acelerada y necesidad de control, entre promesas de impacto positivo en la humanidad y riesgos que demandan vigilancia. Así, la inteligencia artificial se convierte en el eje de un nuevo ciclo de revolución tecnológica, capaz de redefinir la manera en que se produce, se aprende, se gobierna y se vive, siempre bajo la condición de que la sociedad logre establecer mecanismos de confianza y responsabilidad que acompañen su despliegue.

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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