La transformación de las matrices productivas en América Latina y el Caribe ha encontrado en los servicios basados en conocimiento (SBC) un motor de expansión económica sin precedentes. Estas actividades, que se caracterizan por el uso intensivo de tecnología y capital humano altamente cualificado, permiten a las naciones integrarse en cadenas globales de valor con mayor resiliencia. No obstante, la efectividad de las políticas públicas y la precisión en la toma de decisiones corporativas se enfrentan a obstáculos derivados de la opacidad en los datos actuales.
En relación con la naturaleza de estas transacciones, la intangibilidad de las prestaciones impide que los registros aduaneros convencionales capturen el flujo real de valor, a diferencia de lo que ocurre con el comercio de bienes físicos. Por consiguiente, la información disponible suele ser fragmentaria y presentar niveles de agregación que ocultan la dinámica específica de subsectores emergentes. Esta situación deriva en una visibilidad limitada sobre el comportamiento de las firmas, los países copartícipes y las modalidades precisas de suministro que definen el intercambio internacional. Buscando solventar estas carencias, los marcos metodológicos internacionales han evolucionado hacia una mayor sofisticación técnica. El Manual de Balanza de Pagos, en su sexta edición, constituye la referencia predominante para el registro de operaciones entre residentes y no residentes, abarcando el suministro transfronterizo, el consumo en el extranjero y el movimiento de personas físicas. Sin embargo, este esquema omite por definición la presencia comercial en el exterior, conocida como modo 3, lo que requiere el uso de estadísticas complementarias sobre empresas multinacionales para obtener una visión integral del fenómeno.
Asimismo, las dificultades de cobertura, el fenómeno del comercio intrafirma introduce distorsiones significativas en la valoración de las exportaciones e importaciones de servicios. Dado que una proporción considerable de estos intercambios ocurre entre filiales de una misma corporación, los precios de transferencia aplicados no siempre guardan una relación directa con los valores de mercado. Esta realidad técnica dificulta la comparación entre economías y puede generar una percepción distorsionada sobre el aporte real de los sectores tecnológicos al Producto Interno Bruto de los países en desarrollo. Como respuesta a este escenario, diversas organizaciones regionales y multilaterales han impulsado iniciativas para armonizar la recopilación de datos y fortalecer las capacidades de los institutos de estadística. En la región, se observan esfuerzos notables para implementar encuestas específicas que permitan desglosar categorías como la informática, la investigación y desarrollo, o los servicios empresariales profesionales. A pesar de tales avances, la heterogeneidad en la periodicidad y el detalle de la difusión de datos persiste como una barrera para la integración económica y la transparencia de los mercados.
Simultáneamente, la transición hacia el séptimo manual de balanza de pagos se presenta como una oportunidad para jerarquizar rubros que anteriormente carecían de autonomía estadística. Este nuevo marco normativo propone una arquitectura que refleja mejor la economía digital y las transacciones mediadas por plataformas, facilitando la identificación de los servicios suministrados digitalmente. Para que estas mejoras se materialicen, resulta imperativo que los Estados asignen recursos financieros y tecnológicos que garanticen la continuidad de las mediciones y eviten la suspensión de relevamientos por restricciones presupuestarias. El fortalecimiento del diálogo entre las agencias recaudadoras y los bancos centrales permite el aprovechamiento de registros administrativos que, bajo estrictos protocolos de confidencialidad, aportan información valiosa a nivel de firma. La colaboración público-privada emerge entonces como el mecanismo para identificar tendencias y nichos de mercado que las clasificaciones tradicionales todavía no logran capturar. Al perfeccionar el andamiaje estadístico, América Latina y el Caribe podrá sustentar su crecimiento en evidencia sólida, potenciando su inserción en la economía global del conocimiento de manera sostenible y competitiva.
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