Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Defining AI incidents and related terms

    Defining AI incidents and related terms

    A medida que crece el uso de la IA, también lo hacen sus beneficios y sus riesgos. Estos riesgos pueden dar lugar a daños reales, incidentes de IA, o peligros potenciales, peligros de IA. Unas definiciones claras son esenciales para gestionar y prevenir estos riesgos. Este informe propone definiciones para los incidentes de IA y términos relacionados. Estas definiciones pretenden fomentar la interoperabilidad internacional, al tiempo que proporcionan flexibilidad a las jurisdicciones para determinar el alcance de los incidentes y peligros de la IA que desean abordar. En enero de 2023, la OCDE formalizó el Grupo de Expertos en Incidentes de IA de la OCDE. AI para avanzar en el desarrollo de i) un marco común de notificación de incidentes de IA y ii) un Monitor de Incidentes de IA (AIM). Este informe proporciona definiciones y terminología preliminares relacionadas con los incidentes de IA para apoyar el desarrollo y avance de ambas iniciativas. A medida que se generaliza el uso de los sistemas de IA, también aumenta la posibilidad de que causen daños a las personas, las organizaciones y el medio ambiente. Los daños causados por los sistemas de IA pueden ir de leves a graves y afectar a distintos grupos de personas, sectores y aspectos de la vida. Los sistemas de IA deben ser dignos de confianza y confiables para evitar efectos negativos en las personas, las organizaciones y el medio ambiente. Para lograrlo, los actores de la IA deben utilizar los mismos términos para hablar de los problemas y fallos de los sistemas de IA, de modo que se pueda aprender a nivel internacional y evitar que se repitan. A grandes rasgos, estos sucesos se engloban bajo el término emergente de incidentes de IA. Este informe ofrece definiciones de incidentes de IA y términos relacionados, basadas en el trabajo del Grupo de Expertos en Incidentes de IA de la OCDE y el Grupo de Trabajo sobre Gobernanza de la IA (AIGO) de la OCDE. Un suceso en el que el desarrollo o el uso de un sistema de IA provoca un daño real se denomina incidente de IA, mientras que un suceso en el que el desarrollo o el uso de un sistema de IA es potencialmente dañino se denomina peligro de IA. Este informe también incluye definiciones propuestas para la terminología asociada, incluyendo lo que constituye peligros de IA, peligros graves de IA, incidentes graves de IA y catástrofes de IA, sin ser excesivamente prescriptivo. Estas definiciones están diseñadas para facilitar la interoperabilidad internacional, proporcionar la flexibilidad necesaria para abarcar los daños reales y/o potenciales y permitir que cada jurisdicción determine la gama de incidentes y peligros de IA que desea abordar. 

    El concepto de daño es fundamental para las normas y reglamentos técnicos que definen los incidentes y peligros. Los distintos marcos consideran diferentes dimensiones del daño en función del contexto específico, el entorno normativo, los objetivos y las áreas de impacto. Un rasgo común a la mayoría de estos marcos es que las definiciones de incidentes que utilizan suelen centrarse en el daño potencial, el daño real o ambos. El daño potencial suele expresarse como el riesgo o la probabilidad de que se produzca un daño. El riesgo es una función tanto de la probabilidad de que se produzca un suceso como de la gravedad de las consecuencias que se derivarían. Por ejemplo, el riesgo de explosión en una planta química es mayor si la planta se encuentra en una zona densamente poblada, y las consecuencias de una explosión serían graves. Es crucial identificar y abordar los riesgos y peligros que pueden derivarse del desarrollo y uso de sistemas de IA para la gestión de riesgos y los marcos de notificación de incidentes de IA. El daño potencial suele asociarse al concepto de peligro. El daño real suele expresarse como un riesgo que se materializa en daño. Las definiciones de daño real en las normas y reglamentos dependen en gran medida del contexto. Generalmente se centran en lesiones físicas o daños a la salud, la propiedad o el medio ambiente. El grupo de expertos en incidentes de IA de la OCDE. AI pretende desarrollar un marco común de notificación de incidentes de IA que permita evaluar adecuadamente los daños y riesgos en el contexto de la IA. El marco ayudará a identificar los tipos clave de daños, como los daños físicos, medioambientales, económicos y de reputación, los daños al interés público y los daños a los derechos fundamentales. También abordará otras dimensiones del daño, como el nivel de gravedad, el alcance, la escala geográfica, la tangibilidad, la cuantificabilidad, la materialización, la reversibilidad, la recurrencia, el impacto y el plazo. La evaluación de la «gravedad» de un incidente, daño, perjuicio o perturbación de la IA (por ejemplo, para determinar si un suceso se clasifica como incidente o incidente grave) depende del contexto y también se deja para un debate posterior. Las definiciones incluidas en este documento se proponen para que sirvan de base al desarrollo y avance del marco común de información sobre IA y del Monitor de Incidentes de IA (AIM) de la OCDE.

     

    El informe aborda la necesidad de establecer un marco común para definir los incidentes relacionados con la inteligencia artificial (IA). El objetivo principal es proporcionar claridad conceptual y facilitar la comunicación entre los distintos actores involucrados en el desarrollo, despliegue y regulación de la IA. El informe comienza destacando la importancia de definir términos clave para abordar los desafíos éticos, legales y técnicos que surgen en torno a la IA. En primer lugar, se define un «incidente de IA» como cualquier evento o situación, intencionado o no, que tenga un impacto negativo en los derechos, la seguridad o el bienestar de los individuos, grupos o la sociedad en general. Este enfoque amplio busca abarcar tanto los incidentes causados por errores técnicos como aquellos derivados de decisiones éticamente cuestionables o ilegales. El informe también establece una serie de términos relacionados, como «falla de IA» (cuando un sistema de IA no funciona como se espera), «sesgo de IA» (cuando un sistema de IA produce resultados injustos o discriminatorios), y «impacto de IA» (los efectos de la IA en los individuos, la sociedad o el medio ambiente). Además, se distingue entre incidentes «individuales» (afectan a un individuo o un grupo específico) e incidentes «sistémicos» (tienen un impacto más amplio en la sociedad). Para abordar estos desafíos, se propone un marco de cuatro dimensiones para la evaluación de incidentes de IA: impacto, intencionalidad, causalidad y contexto. Esta estructura pretende ayudar a los responsables políticos, desarrolladores y otros actores a comprender mejor los incidentes de IA y a tomar decisiones informadas sobre cómo abordarlos. En resumen, el informe de la OECD ofrece una base sólida para abordar los desafíos éticos y prácticos asociados con los incidentes de IA, fomentando así un desarrollo más responsable y ético de esta tecnología.

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  • Building a Culture of Cyber Resilience in Manufacturing

    Building a Culture of Cyber Resilience in Manufacturing

    El sector manufacturero opera dentro de un ecosistema complejo, caracterizado por una variedad de emplazamientos, extensas cadenas de suministro y redes interconectadas. Este ecosistema depende de una multitud de proveedores, vendedores y socios. En la última década, la industria manufacturera ha experimentado una rápida transformación digital, que está impulsando el crecimiento, la eficiencia y la rentabilidad. Esta tendencia también ha expuesto al sector a una amplia gama de ciberamenazas, convirtiéndolo en el más atacado: en los últimos tres años, el sector manufacturero ha sido responsable de uno de cada cuatro incidentes cibernéticos. En la Reunión Anual 2023 del Foro Económico Mundial en Davos, los líderes empresariales destacaron la necesidad de abordar los riesgos de ciberseguridad para la fabricación a nivel de ecosistema, poniendo así en marcha la iniciativa Ciberresiliencia en la Fabricación. Dirigida por el Centro de Ciberseguridad y el Centro de Fabricación Avanzada y Cadenas de Suministro del Foro, esta iniciativa ha reunido a más de 30 representantes de todo el ecosistema de la fabricación. El objetivo es elaborar orientaciones prácticas sobre cómo desarrollar una cultura de ciberresiliencia. A través de una amplia investigación y consultas con líderes de la industria, así como con organismos normativos y reguladores, la iniciativa Ciberresiliencia en la Fabricación ha subrayado previamente los cinco retos principales para desarrollar una cultura de ciberresiliencia en el ecosistema de la fabricación. Estos tres principios están interrelacionados y se apoyan mutuamente, y son aplicables a cualquier industria y lugar de fabricación. Cada principio se define con orientaciones adicionales, se contextualiza con consideraciones clave y se complementa con casos de uso en el mundo real de la fabricación para facilitar su adopción y aplicación efectiva. El manual sugerido en este documento sirve como marco pragmático para permitir a las empresas superar los retos estratégicos, organizativos, operativos, técnicos y normativos, y fomentará una sólida cultura de ciberresiliencia que pueda contrarrestar eficazmente las amenazas actuales y futuras. La industria manufacturera es un sector global y diverso, esencial para la sociedad y la economía mundial. Abarca varias industrias, como las de bienes de consumo, electrónica, automoción, energía, sanidad, alimentación y bebidas, industria pesada y petróleo y gas. En la última década, la transformación digital se ha acelerado dentro del sector, con continuas inversiones en innovación y tecnologías emergentes como los gemelos digitales, la robótica, la inteligencia artificial generativa (GenAI), la computación en la nube y el internet industrial de las cosas (IIoT). Si bien esta digitalización progresiva fomenta el crecimiento, la eficiencia y la rentabilidad, también conecta las tecnologías industriales y operativas (OT) al mundo digital, exponiendo al sector a las ciberamenazas. El aumento de la conectividad del ecosistema digital de fabricación con diversos sistemas empresariales, Internet, proveedores de la nube y proveedores de servicios presenta desafíos significativos en los entornos OT industriales. Esta transición de los sistemas tradicionales aislados a entornos hiperconectados aumenta los riesgos de ciberseguridad. Además, las discrepancias en las inversiones entre las organizaciones de bajos y altos ingresos agravan estos retos. El auge del intercambio de datos con toda la cadena de suministro, incluidas las pequeñas y medianas empresas (PYME) que suelen tener un bajo nivel tecnológico, ha incrementado este riesgo. 

    El aumento de la conectividad y la transparencia de los datos en el ecosistema de la fabricación ha ampliado la exposición del sector, convirtiéndolo, durante tres años consecutivos, en el sector más atacado por los ciberataques, con un 25,7%, de los cuales el ransomware representa el 71%. Dada la complejidad de las cadenas de suministro modernas, las interrupciones a lo largo del proceso de fabricación pueden tener efectos en cascada en todo el sistema, más allá del control de cualquier entidad individual. Las complejidades inherentes a la fabricación y las cadenas de suministro exigen un enfoque holístico para mitigar los riesgos cibernéticos. Es esencial implantar una cultura de ciberresiliencia en el ADN de la organización. Los ciberataques no solo pueden perturbar las empresas y las cadenas de suministro, contrarrestando los beneficios de la digitalización, sino también provocar daños financieros, de productividad, de reputación e incluso físicos. De hecho, casi el 57% de los ciberataques a OT en 2022 tuvieron consecuencias físicas en el mundo real, incluidas interrupciones de producción y carga, incendios que dañaron equipos y accidentes que pusieron en riesgo a los trabajadores del taller. El número de ciberataques sigue aumentando año tras año, y los ataques basados en la extorsión siguen siendo un tipo destacado. En 2023, los pagos por ransomware alcanzaron la cifra sin precedentes de 1.100 millones de dólares.  Solo en el transcurso de 2023, el número de ataques de ransomware a la infraestructura industrial se duplicó, lo que representa una amenaza significativa para la cadena de suministro y las operaciones de fabricación. El ransomware sigue siendo la principal preocupación de los fabricantes, dado que el 40 % de los encuestados en la encuesta Cyber Resilience in Manufacturing lo sitúan en primer lugar. Según una investigación reciente, los ataques de ransomware a organizaciones industriales aumentaron casi un 50 % en 2023, con un 71 % de los ataques dirigidos a fabricantes. Las organizaciones de fabricación presentan un objetivo atractivo para los ataques de ransomware, dada su baja tolerancia al tiempo de inactividad y su nivel relativamente bajo de madurez cibernética en comparación con otros sectores. Además, estas industrias a menudo no invierten lo suficiente en ciberresiliencia, principalmente debido a los costos sustanciales asociados con el rediseño de las líneas de fabricación y la actualización de los equipos. Entre los principales riesgos a los que se enfrentan las empresas manufactureras, el 34% de los encuestados identificaron la ingeniería social y el phishing como las segundas ciberamenazas más importantes. Le siguen de cerca los ataques a la cadena de suministro, que ocupan la tercera posición. Las amenazas internas y los ataques de denegación de servicio ocuparon los puestos más bajos en la jerarquía general de ciberamenazas para el conjunto de los encuestados. Sin embargo, los encuestados del sector de la salud y la sanidad clasificaron las amenazas internas como su segunda ciberamenaza más preocupante, junto con el ransomware, mientras que los ataques a la cadena de suministro ocuparon el primer puesto. Del mismo modo, los participantes del sector de alimentación y bebidas también destacaron las amenazas internas como una de las principales preocupaciones, seguidas de la ingeniería social y el ransomware. 

    Para cosechar los beneficios de la digitalización, es crucial que el sector manufacturero esté preparado contra el creciente panorama de amenazas y se convierta en ciberresistente. Con instalaciones de producción repartidas por todo el mundo, cada entidad interconectada actúa como productor y consumidor, creando una red compleja vulnerable a las ciberamenazas. En consecuencia, un ciberataque contra una empresa puede desencadenar un efecto dominó en todo el ecosistema, con costosas consecuencias, y los riesgos resultantes son sistémicos, contagiosos y a menudo escapan a la comprensión o el control de una sola entidad. Según el Global Cybersecurity Outlook 2024, el 54% de las organizaciones carecen de visibilidad adecuada sobre las vulnerabilidades de su cadena de suministro. Además, el 41% de las organizaciones que sufrieron un impacto material de un ciberataque informaron que la brecha se originó a partir de un tercero. Los recientes incidentes cibernéticos ponen aún más de relieve el inmenso costo financiero y operativo de estos ataques. Por ejemplo, en febrero de 2024, un fabricante alemán de baterías sufrió un importante ciberataque que provocó la interrupción de la producción en cinco plantas durante más de dos semanas.  En 2023, un ataque de ransomware a un gran proveedor de la industria de semiconductores provocó un costo estimado de 250 millones de dólares en el siguiente trimestre.16 De forma similar, en 2022, un importante fabricante de automóviles se vio obligado a suspender la producción en 14 plantas durante un día, lo que provocó una pérdida de producción estimada de 13.000 coches, debido a un ciberataque contra un proveedor de componentes.La encuesta sobre Ciberresiliencia en la industria manufacturera (véase la Metodología) identifica la interrupción de la actividad empresarial como el principal impacto de los incidentes cibernéticos, con un 60% de los encuestados destacando su importancia. Estos resultados coinciden con los del Global Cybersecurity Outlook 2024, donde el 45% de los líderes expresaron que la interrupción operativa era su mayor preocupación en caso de un incidente cibernético. La preocupación por la seguridad ocupa el segundo lugar, con un 35% de los encuestados, seguida de los posibles daños a los activos de los clientes. Estos datos ponen de relieve el impacto profundo y de largo alcance de los ciberataques en el sector manufacturero y la necesidad urgente de medidas de ciberseguridad sólidas para salvaguardar su integridad.

     

    El informe destaca la importancia crítica de la ciberseguridad en la industria manufacturera y propone estrategias clave para construir una cultura de ciberresiliencia en este sector. La fabricación es un objetivo atractivo para los ciberataques debido a su infraestructura crítica y la creciente interconexión de sistemas. La interrupción de la producción, el robo de propiedad intelectual y la manipulación de procesos son algunas de las amenazas que enfrentan las empresas manufactureras en la era digital. El informe identifica varios desafíos que obstaculizan la adopción de prácticas de ciberseguridad efectivas en la industria manufacturera, como la falta de conciencia sobre la ciberseguridad a nivel ejecutivo y la fragmentación de los estándares y regulaciones. Para abordar estos desafíos, se propone una serie de recomendaciones. En primer lugar, se destaca la importancia de la colaboración entre los sectores público y privado para compartir información sobre amenazas y mejores prácticas. También se enfatiza la necesidad de integrar la ciberseguridad en todas las etapas del ciclo de vida de los productos y procesos de fabricación, desde el diseño hasta la disposición final. Además, el informe aboga por la creación de una cultura organizacional que valore la ciberseguridad y fomente la colaboración entre equipos multidisciplinarios. Esto incluye la capacitación regular de empleados en prácticas de ciberseguridad y la asignación de responsabilidades claras para la gestión de riesgos cibernéticos. También se sugiere la implementación de tecnologías emergentes, como el análisis de datos y la inteligencia artificial, para fortalecer las defensas cibernéticas de las empresas manufactureras. En resumen, el informe destaca la importancia de adoptar un enfoque holístico hacia la ciberseguridad en la fabricación, que abarque tanto la tecnología como la cultura organizacional, para proteger eficazmente los activos críticos y garantizar la resiliencia ante las amenazas cibernéticas en evolución.

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  • Shaping the Future of Learning: The Role of AI in Education 4.0

    Shaping the Future of Learning: The Role of AI in Education 4.0

    A medida que se acelera el cambio tecnológico, urge apoyar a los sistemas educativos en la gestión de las nuevas oportunidades y riesgos. Si se gestiona bien, la tecnología -en particular la inteligencia artificial (IA)- ofrece una oportunidad única para ayudar a los sistemas educativos a hacer posible la Educación 4.0, un enfoque de enseñanza y aprendizaje centrado en proporcionar a los alumnos las capacidades, competencias, actitudes y valores adecuados para el futuro. Desarrollada por una coalición mundial de expertos en educación, profesionales, responsables políticos y líderes empresariales, la Educación 4.0 sirve de marco global que esboza las transformaciones clave necesarias en la educación primaria y secundaria para promover mejores resultados educativos. La IA puede ayudar a ampliar el alcance de los sistemas educativos preparados para el futuro y a mejorar su eficacia a la hora de preparar a los estudiantes para el futuro. Sin embargo, existen retos y riesgos, tanto para los profesores como para los alumnos, que deben abordarse y superarse para cumplir la promesa de la tecnología educativa. La adopción de tecnologías emergentes en la educación, en particular la IA, encierra un inmenso potencial para revolucionar las metodologías de enseñanza, personalizar las experiencias de aprendizaje y agilizar los procesos administrativos. Sin embargo, aunque la IA puede destacar en tareas como la presentación de contenidos diferenciados y la asunción de muchas tareas administrativas, el complejo proceso de facilitar el aprendizaje requiere algo más que la mera difusión de información. Por tanto, la IA debe servir para mejorar, no para sustituir, el papel del profesor. Al liberar a los educadores de las tareas rutinarias, la IA les permite centrarse en establecer relaciones, comprender las necesidades individuales de los alumnos y fomentar la motivación. Esta sinergia no sólo mejora la eficacia de la enseñanza, sino que también subraya el elemento humano indispensable en la educación. Un conjunto de estudios de casos ilustrativos pone de relieve algunas de las lecciones aprendidas hasta ahora en este campo de vanguardia.Estos ejemplos apuntan a la necesidad de matizar los debates y seguir investigando para explorar las oportunidades y los retos. Si se aprovecha esta tecnología con sensatez, se podra mejorar los resultados del aprendizaje, capacitar a los educadores y dotar a los estudiantes de las habilidades necesarias para triunfar en el dinámico panorama del futuro. Se invita a los lectores a participar en las conclusiones y a apoyar el diálogo local y mundial encaminado a configurar un sistema educativo más receptivo, integrador y preparado para el futuro en la era de la IA. Los últimos resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) registraron descensos récord en el desempeño de los alumnos en matemáticas, lectura y ciencias, a pesar de que estas competencias son más importantes que nunca, sobre todo en una época de rápidos cambios económicos, sociales, medioambientales y tecnológicos. Los resultados de los estudiantes en pensamiento crítico, colaboración e innovación, entre otras competencias muy demandadas por los empleadores actuales, también son desiguales en los sistemas educativos de todo el mundo. 

    La investigación sugiere que, si se utilizan adecuadamente, las nuevas oportunidades y avances en inteligencia artificial (IA) prometen mejorar la eficacia de los profesores, así como los resultados de los alumnos, revitalizando los sistemas educativos para preparar mejor a los estudiantes para las exigencias del siglo XXI. Aunque las primeras formas de IA, como los sistemas expertos y los primeros algoritmos de aprendizaje automático, se han utilizado en el campo de la educación durante más de 60 años, los recientes avances en las capacidades de IA están creando una disrupción en el sector de la educación. Modelos como ChatGPT, Synthesia, Dall-E2 y Bard pueden escribir redacciones, crear imágenes, explicar temas complejos y proporcionar orientación paso a paso para resolver problemas matemáticos, entre otras muchas funcionalidades. La IA generativa puede imitar la lógica, la escritura e incluso la creatividad humanas, reflejando algunos procesos del pensamiento humano y poniendo en tela de juicio la pertinencia de algunas de las habilidades, principios, fórmulas y procesos que se enseñan hoy en las aulas, incluidos aspectos básicos como la escritura, la gramática e incluso la lógica y el discurso. La creciente adopción por parte de los alumnos de herramientas basadas en IA para redactar trabajos y completar evaluaciones ha llevado a algunos educadores a cuestionar los supuestos básicos de que el trabajo en el aula refleja fielmente los procesos cognitivos de los alumnos. En respuesta, algunos educadores están eliminando por completo la IA de las aulas y de la educación ante el temor de que los alumnos hagan trampas y la preocupación por la privacidad de los datos. Otros están buscando formas de incorporar adecuadamente la tecnología en la educación y cultivar pensadores críticos que puedan entender y trabajar junto a la IA, teniendo en cuenta los cambios en la naturaleza de los empleos y el trabajo en los mercados laborales actuales y futuros. Según el Informe sobre el Futuro del Empleo 2023 del Foro Económico Mundial, las principales prioridades de los empleadores para 2027 en materia de competencias incluyen habilidades cognitivas como el pensamiento analítico y creativo; habilidades tecnológicas como la IA, los macrodatos y la alfabetización tecnológica; y habilidades necesarias para trabajar con otras personas, como el liderazgo, la influencia social, la empatía y la escucha activa. Además, muchos de los puestos de trabajo de más rápido crecimiento están relacionados con la tecnología, lo que exige un dominio digital. Los sistemas educativos deben adaptarse para preparar a los jóvenes para las economías del mañana impulsadas por la tecnología y para ayudar a los estudiantes a aprender junto con estas tecnologías emergentes. 

    El Foro Económico Mundial denomina «Educación 4.0» a la enseñanza y el aprendizaje de capacidades, destrezas, actitudes y valores aptos para el futuro. Desarrollada por una coalición mundial de expertos en educación, profesionales, responsables políticos y líderes empresariales, la Educación 4.0 es un marco integral que esboza las transformaciones clave necesarias en la educación infantil para abordar las necesidades del futuro y promover mejores resultados educativos. Consta de cuatro conjuntos de competencias que serán necesarias en el futuro -ciudadanía global, innovación y creatividad, tecnología y habilidades interpersonales-, así como de cuatro conjuntos de experiencias de aprendizaje -personalizado y a ritmo propio, accesible, basado en problemas y colaborativo, y aprendizaje permanente e impulsado por el alumno-. La enseñanza y el aprendizaje que incorporan la tecnología, en particular la IA, no sólo pueden ayudar a los estudiantes a lograr mejores resultados en las competencias tecnológicas, sino que también pueden facilitar y permitir el éxito en otras áreas dentro del marco. Este documento es el primero de una serie del Foro Económico Mundial sobre educación e IA y se propone considerar áreas específicas en las que la IA puede hacer posible la Educación 4.0 y muestra ejemplos prácticos que pueden servir de inspiración a líderes y profesionales mundiales. El informe enmarca el contexto para el uso potencial de la IA en la educación identificando los retos clave que están contribuyendo a la disminución del desempeño de los estudiantes: la brecha mundial de docentes, las deficiencias en los procesos administrativos y de evaluación, y la brecha mundial de competencias digitales. Además explora la promesa de la IA en la educación: optimizar las funciones del profesorado, apoyar la toma de decisiones y la gestión, promover experiencias de aprendizaje personalizadas e integrar la IA en los planes de estudios y presenta estudios de casos que se han recopilado en colaboración con la Alianza Educación 4.0 para poner de relieve la intersección de la educación y la IA y ofrecer orientación práctica sobre cómo las nuevas tecnologías de IA están empezando a aprovecharse en los sistemas educativos actuales. El documento concluye con una breve reflexión sobre las inversiones y los esfuerzos políticos necesarios para maximizar las oportunidades y minimizar los riesgos, así como el próximo conjunto de actividades e iniciativas que se espera que surjan de la Alianza Educación 4.0 del Foro Económico Mundial en 2024-2025.

     

    El informe explora el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la educación. El informe destaca que la IA está transformando la forma en que se aprende y se enseña, y está creando oportunidades para un aprendizaje más personalizado y eficaz. En la llamada «Educación 4.0», la IA se está utilizando para adaptar los contenidos y métodos de enseñanza a las necesidades individuales de los estudiantes, lo que mejora la calidad de la educación y aumenta la eficiencia de los sistemas educativos. Una de las áreas clave donde la IA está teniendo un impacto significativo es en la personalización del aprendizaje. La IA puede analizar el progreso y las preferencias de aprendizaje de cada estudiante y adaptar los materiales educativos y las actividades en consecuencia. Esto permite a los estudiantes aprender a su propio ritmo y de acuerdo con sus propias necesidades, lo que mejora su compromiso y resultados académicos. Además, la IA también está siendo utilizada para desarrollar sistemas de tutoría virtual que pueden proporcionar retroalimentación instantánea y apoyo a los estudiantes, mejorando así la calidad del aprendizaje. Otro aspecto destacado en el informe es la capacidad de la IA para mejorar la evaluación y la retroalimentación. La IA puede analizar grandes cantidades de datos sobre el rendimiento de los estudiantes y proporcionar retroalimentación detallada y personalizada. Esto no solo ayuda a los estudiantes a identificar y abordar sus áreas de mejora, sino que también permite a los educadores adaptar sus métodos de enseñanza para satisfacer mejor las necesidades de sus alumnos. En última instancia, esto puede conducir a una mejora en la calidad de la educación y a una mayor equidad en el acceso a la misma. Además, el informe destaca la importancia de abordar los desafíos éticos y sociales asociados con el uso de la IA en la educación. Esto incluye la protección de la privacidad de los datos de los estudiantes, la garantía de la equidad en el acceso a la educación y la preparación de los estudiantes para un futuro en el que la IA jugará un papel cada vez más importante en la sociedad. En resumen, el informe destaca el potencial transformador de la IA en la educación, pero también subraya la necesidad de abordar cuidadosamente sus implicaciones éticas y sociales.

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  • Hotter Planet, Hotter Factories: Uneven Impacts of Climate Change on Productivity

    Hotter Planet, Hotter Factories: Uneven Impacts of Climate Change on Productivity

    Este estudio documenta los efectos del cambio climático en la productividad de las empresas comparando una encuesta estandarizada y comparable a escala mundial de empresas no agrícolas de 154 países con datos climáticos. Los resultados muestran que los efectos globales del aumento de las temperaturas sobre la productividad son negativos, pero no lineales y desiguales según las zonas climáticas. Las empresas de las zonas más cálidas experimentan pérdidas más acusadas con el aumento de la temperatura. Un aumento de 1 grado centígrado respecto a los niveles típicos de temperatura del bulbo húmedo en la zona climática más cálida se traduce en un descenso de la productividad de aproximadamente el 20,8% en comparación con las empresas de la zona climática más fría. Los efectos varían no sólo en función de las zonas de temperatura en las que se encuentran las empresas, sino también de otros factores como el tamaño de la empresa, la clasificación industrial, el grupo de renta y la región. Las grandes empresas, las manufactureras y las situadas en países de renta baja y zonas climáticas más cálidas tienden a experimentar las mayores pérdidas de productividad. Los efectos desiguales, dado que las empresas de las regiones más cálidas y de los países de renta baja experimentan mayores pérdidas de productividad, sugieren que el cambio climático está reforzando la desigualdad de ingresos a escala mundial. Si no se invierten las tendencias del calentamiento global en las próximas décadas, existe un mayor riesgo de que aumente la desigualdad entre países. Las consecuencias son especialmente nefastas para los países más pobres de las regiones más cálidas. Hay pruebas científicas abrumadoras de que el cambio climático supone posiblemente el mayor riesgo para el mundo y exige una respuesta global urgente. Las emisiones de gases de efecto invernadero atrapan el calor y provocan el calentamiento global, contribuyendo a un aumento de la temperatura (Stern, 2008). Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Cli- mate, ya se ha materializado un aumento de la temperatura de 1,0 grado Celsius (0C) por encima de los niveles preindustriales (1850-1900), y durante el siglo XXI se superará un calentamiento global de 1,50C y 20C a menos que se produzcan profundas reducciones de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en las próximas décadas. 

    Comprender los mecanismos a través de los cuales el cambio climático afecta a las economías y estimar sus repercusiones en diversos sectores es esencial para aplicar políticas y medidas de mitigación y adaptación a escala nacional y mundial. Estos mecanismos incluyen la financiación climática y la aplicación del histórico acuerdo alcanzado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022 para establecer fondos de «pérdidas y daños» para los países vulnerables. Utilizando coordenadas geomarcadas, se fusionan los datos a nivel de empresa de la WBES con datos históricos reticulados de temperaturas mensuales y humedad relativa entre 1980 y 2021 obtenidos de los Servicios de Cambio Climático Copernicus (C3S) de la Unión Europea se utilizan tanto las temperaturas cercanas a la superficie como la humedad relativa para calcular la temperatura de bulbo húmedo (WBT), que se utiliza para calcular el índice de calor. El índice de calor se considera una buena medida de las condiciones de estrés térmico que pueden afectar al cuerpo humano. La principal fuente de identificación es la variación exógena en la desviación a nivel de área de la WBT respecto a la media a largo plazo. La WBT a nivel de área se mide en un radio de 30 km alrededor del establecimiento, y la media a largo plazo a nivel de área es la media de las WBT de cada mes entre 1980 y 2021. Se estima un modelo de regresión no lineal del registro de ventas por trabajador -una buena aproximación a la productividad de la empresa- sobre la desviación del WBT, controlando las características específicas de la empresa y la localización y los efectos fijos de país, subnacional, región y año. También realiza un análisis de heterogeneidad por tamaño de empresa y clasificación industrial, contribuyendo así a la creciente bibliografía que evalúa el impacto del cambio climático en diversos aspectos de la economía. La mayoría de los demás estudios ofrecen estimaciones y predicciones de las repercusiones agregadas sobre la producción y el crecimiento económico. Los estudios sobre los efectos del cambio climático a nivel microeconómico en la productividad de las empresas suelen centrarse en unos pocos países. Esto dificulta la comprensión de las posibles repercusiones desiguales y heterogéneas del cambio climático en las distintas zonas climáticas y en los distintos países de esas zonas. 

    Los primeros estudios que estimaron o predijeron los efectos macroeconómicos de los cambios de temperatura en la producción, la inversión, la salud y la agricultura mostraron que el aumento de las temperaturas tiene efectos negativos grandes y desiguales en el crecimiento económico y la producción, sobre todo en los países más pobres, lo que demuestra que el efecto negativo de la temperatura en la producción agregada en los países con climas cálidos -en su mayoría países de bajos ingresos- se traduce en una reducción de la inversión, una disminución de la productividad laboral, un empeoramiento de la salud humana y una menor producción agrícola e industrial. Hallan una fuerte asociación entre las desviaciones de la temperatura respecto a la media y la renta per cápita. Este trabajo aporta dos contribuciones principales a la bibliografía. En primer lugar, utiliza datos de una encuesta mundial, estandarizada y comparable de empresas, en lugar de un país individual. Esto ofrece la oportunidad de comprender los impactos potencialmente heterogéneos del cambio de temperatura en la productividad de las empresas y permite la estimación de los impactos entre regiones, zonas climáticas, industrias y grupos de renta de los países. Para tener en cuenta los impactos potencialmente heterogéneos de los cambios de temperatura en zonas climáticas más frías y más cálidas, estimamos un modelo no lineal utilizando un enfoque de agrupación en el que agrupamos empresas situadas en las mismas categorías de temperaturas. Este puede ser el único estudio que estima el impacto del cambio de temperatura en la productividad utilizando una muestra representativa de empresas en más de 150 países, proporcionando el estudio más completo de la literatura. La amplitud de la muestra permite realizar un análisis adicional de la heterogeneidad en función de las características de las empresas, incluidos el tamaño y la clasificación industrial, el grupo de renta del país y la región del mundo. Este análisis puede utilizarse en la determinación y distribución de los costos e inversiones asociados a las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático en las negociaciones mundiales.

     

    El informe examina cómo el cambio climático afecta la productividad de las fábricas en diferentes regiones del mundo. El estudio destaca que el aumento de las temperaturas puede tener efectos significativos en la productividad de las empresas, principalmente en sectores como la agricultura, la construcción, la manufactura y los servicios. Una de las conclusiones clave del informe es que las regiones más afectadas por el cambio climático son aquellas que ya enfrentan altos niveles de calor. Esto se debe a que el aumento de las temperaturas puede llevar a una disminución en la productividad laboral y a un aumento en el ausentismo laboral debido a enfermedades relacionadas con el calor. Estos efectos son especialmente pronunciados en países de bajos ingresos, donde las condiciones de trabajo pueden ser más difíciles y los trabajadores tienen menos acceso a medidas de adaptación. El informe también destaca la importancia de tomar medidas para mitigar los impactos del cambio climático en la productividad laboral. Esto incluye la implementación de políticas que promuevan la adaptación al calor en los lugares de trabajo, como el uso de tecnologías de enfriamiento, la implementación de horarios de trabajo flexibles y la capacitación de los trabajadores sobre cómo protegerse del calor. Además, el informe enfatiza la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global y evitar impactos aún más severos en la productividad y la economía en general. En resumen, el informe subraya la importancia de abordar el cambio climático no solo como un desafío ambiental, sino también como un desafío económico y de desarrollo. Es fundamental tomar medidas para proteger a los trabajadores y a las empresas de los impactos del calor en el lugar de trabajo, al mismo tiempo que se trabajan para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el calentamiento global.

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  • Steel Decarbonization Policy Levers

    Steel Decarbonization Policy Levers

    El sector siderúrgico, la industria pesada más intensiva en emisiones, es responsable de cerca del 1% de las emisiones de EE.UU. y de alrededor del 7% a escala mundial. Es un insumo clave de la economía moderna, y la próxima década será un periodo crítico para la evolución de las capacidades de producción de acero primario de Estados Unidos. La preocupación por el exceso de capacidad mundial, los nuevos puntos de referencia del comercio internacional y los avances de la producción moderna influirán en la estrategia de transición del sector, que repercutirá en los trabajadores y las comunidades de Estados Unidos.       Pueden construirse nuevas instalaciones de acero primario para producir el acero con menos carbono. Al integrar las tecnologías y los procesos desde cero, estas instalaciones ofrecen la posibilidad de convertirse en líderes mundiales y producir acero con muy bajo contenido en carbono. Los beneficios de la construcción de estas instalaciones de procesamiento de nueva generación van más allá de la reducción directa de emisiones derivada del desplazamiento de la producción de acero con alto contenido en carbono: las nuevas instalaciones también tendrán un beneficio en términos de innovación, dado que probarán y comercializarán ideas que más tarde podrán ampliarse para impulsar futuras reducciones de emisiones. La financiación de estas instalaciones de más de 1.000 millones de dólares requiere un capital importante para cubrir los costos iniciales, así como compradores garantizados dispuestos a pagar una prima por el acero ultra bajo en carbono. H2 Green Steel ha desarrollado una innovadora estrategia de financiación para su primera planta, que produce acero a partir de hidrógeno limpio en Suecia. RMI publicó un informe en el que se evalúa cómo se construyó esta instalación, junto con algunas lecciones clave. La política desempeñó un papel fundamental, proporcionando deuda preferente sin riesgo de instituciones de financiación del desarrollo. El Programa de Demostraciones Industriales de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) concedió a SSAB 500 millones de dólares (participación federal en los costos) para construir la primera instalación a escala comercial para producir acero utilizando hidrógeno al 100%. A medida que este proyecto evolucione, sus lecciones serán fundamentales para pasar de la prueba de concepto a la escala industrial. En Estados Unidos hay aproximadamente siete grandes instalaciones siderúrgicas integradas en BF-BOF que crean acero primario. Aunque sólo representan alrededor del 29% de la producción estadounidense, estas instalaciones son responsables de aproximadamente dos tercios de las emisiones siderúrgicas del país. Estas instalaciones están desproporcionadamente situadas en los estados del Medio Oeste y están muy sindicadas. Las instalaciones siderúrgicas integradas también son propiedad de sólo dos empresas: US Steel y Cleveland-Cliffs. La principal solución política para estas instalaciones es invertir en nuevas instalaciones adaptadas al clima en lugar de reinvertir en una instalación siderúrgica tradicional mediante la modernización o «relining». 

    Estas inversiones son intensivas en capital (cientos de millones de dólares) y fijan el capital y el uso del carbón para los próximos 20 años o más. Muchas de estas instalaciones tomarán la decisión de cambiar el revestimiento en la próxima década, lo que ofrece una oportunidad para invertir en vías alternativas. Utilizar la misma instalación BF-BOF, pero invertir en tecnología de captura de carbono junto con la inversión en la reconversión para capturar y secuestrar las emisiones. Los índices de captura variarán en función del número de procesos que se cubran; muchos altos hornos no se diseñaron para la gestión del carbono y, por tanto, tienen flujos de CO2 difusos, lo que limita la captura total sin mejoras más amplias del proceso. En total, esta reconversión puede reducir las emisiones como máximo en un 50% aproximadamente. Esto requiere una reinversión total en la instalación integrada, pivotando la tecnología central hacia una planta DRI para reducir el hierro y utilizando después un horno de arco para crear acero líquido. Las DRI funcionan hoy en día comercialmente con gas natural, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, y producen aproximadamente un 50% menos de emisiones que la ruta BF-BOF. Con hidrógeno limpio, las emisiones pueden reducirse en un 90% (0,2 toneladas de CO2e/tonelada de acero). Las vías de DRI se enfrentan a retos relacionados con la calidad del mineral, y la explotación del hidrógeno deberá cumplir requisitos de producción específicos. Sin embargo, el costo de la reconversión completa de las instalaciones de DRI se sitúa en torno a los 1.000 millones de dólares, y dado que estas subvenciones se repartirán entre todos los sectores industriales, es probable que exista un importante déficit de financiación para impulsar las instalaciones existentes de BF-BOF a DRI. La reconversión más la captura de carbono es más cara que la conversión a un DRI preparado para el hidrógeno (en torno a 1.300 millones de dólares para la captura de carbono y 1.200 millones para el DRI) y ofrece menos potencial para una descarbonización profunda. El análisis de RMI de una instalación siderúrgica estandarizada de 2 millones de toneladas al año revela que la prima por un acero más limpio es de alrededor del 10% en comparación con un escenario en el que el alto horno se vuelve a revestir sin reducción de emisiones. El apoyo de capital adicional para la transición al DRI en lugar de la reconversión programada antes de 2030 ofrece una oportunidad a corto plazo para implantar una tecnología madura en un futuro próximo y evitar la reinversión en instalaciones envejecidas e intensivas en carbono. Para cubrir este riesgo, un programa de garantía de préstamos a bajo interés específico para el acero destinado a las instalaciones que realicen la transición podría garantizar que los mismos emplazamientos que históricamente acogieron a las comunidades siderúrgicas conserven su mano de obra y sus beneficios. Para profundizar en la dinámica de las inversiones en acero limpio, el RMI publicó un análisis financiero sobre varios arquetipos siderúrgicos para alcanzar las decisiones finales de inversión. 

    Aunque las tecnologías de reducción directa suelen utilizar gas natural como materia prima principal, probablemente serán necesarios requisitos adicionales para garantizar que la tecnología construida pueda utilizar el 100% de hidrógeno limpio disponible para impulsar las configuraciones de los proyectos hacia las bajas emisiones. La exigencia de aumentar las mezclas de hidrógeno limpio con el tiempo podría servir de barrera para garantizar que el dinero público reduzca las emisiones y, al mismo tiempo, crear una señal de demanda para la producción de hidrógeno limpio. Uno de los problemas más difíciles para la producción de hidrógeno y para los procesos industriales que consumen mucha electricidad es la disponibilidad de electricidad limpia. Proporcionar suficiente confiabilidad y capacidad para la electricidad limpia puede ser un reto, especialmente a los precios requeridos para procesos industriales como la producción primaria de acero. Identificar formas de reducir el costo de la «energía limpia» (energía disponible mientras se necesite) para la producción industrial de importancia nacional no sólo permitiría una producción competitiva de acero con bajas emisiones de carbono, sino que también haría descender la curva de costos de las tecnologías eléctricas clave. La financiación en condiciones favorables, a largo plazo y con bajos tipos de interés, de capacidad limpia y firme que proporcione un respaldo en caso de sobrecostos a efectos de la descarbonización industrial es probablemente una potente palanca para reducir estos costos. Evitar beneficios y costos de capital significativos para estas instalaciones es esencial para mantener los precios bajos; es necesario un alto nivel de responsabilidad para estos instrumentos. Las sugerencias anteriores se centran en políticas que proporcionan subvenciones directamente a los productores, pero también existen políticas que aumentan la demanda de acero. Normalmente, el acero constituye una pequeña fracción del producto final, y exigir acero de bajo contenido en carbono es una elevación relativamente baja. Por ejemplo, el costo del acero en los edificios (y vehículos) supone sólo un par de puntos porcentuales del costo final de la construcción. Incluso una prima del 100% tendría un impacto casi imperceptible en el costo total del producto. Por lo tanto, los mandatos de adquisición de acero limpio y los créditos fiscales previos podrían ser vías prometedoras. Una de las mayores palancas es Buy Clean, un conjunto de políticas que utilizan el poder de la contratación pública para crear una demanda significativa de acero bajo en carbono (creando así la certidumbre de compra necesaria para las inversiones en plantas). La IRA incluyó 1.000 millones de dólares para la contratación federal de productos limpios, y se están actualizando las normas del Reglamento Federal de Adquisiciones para incluir la contratación limpia.

     

    El informe aborda la necesidad crítica de reducir las emisiones de carbono en la industria del acero, que representa alrededor del 7% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. El informe destaca que la descarbonización completa de la industria del acero es posible para 2050, pero requiere una acción urgente y coordinada de múltiples partes interesadas, incluidos gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil. Para lograr la descarbonización, se identifican varios «palancas políticas» que pueden utilizar los responsables de la formulación de políticas para acelerar la transición hacia la producción de acero con cero emisiones netas de carbono. Estas palancas incluyen medidas como la fijación de precios del carbono, la implementación de estándares de rendimiento para la producción de acero, la introducción de políticas de apoyo a la investigación y desarrollo de tecnologías limpias, y la creación de incentivos fiscales para la adopción de tecnologías de baja emisión de carbono. El informe también destaca la importancia de abordar los desafíos específicos que enfrentan los países en desarrollo en su camino hacia la descarbonización del acero, incluida la necesidad de apoyo financiero y tecnológico. Además, se señala que la transición hacia la producción de acero con cero emisiones netas de carbono puede crear oportunidades económicas significativas, como la creación de empleos en sectores relacionados con tecnologías limpias y la mejora de la competitividad de las empresas en un mercado global en evolución hacia la sostenibilidad. En resumen, el informe destaca la urgencia y la viabilidad de la descarbonización de la industria del acero, así como las diversas medidas políticas que pueden adoptarse para acelerar esta transición crucial hacia un futuro más sostenible y con bajas emisiones de carbono.

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  • Scaling Clean Technology Offtakes: A Corporate Playbook for Net Zero

    Scaling Clean Technology Offtakes: A Corporate Playbook for Net Zero

    En medio de la intensificación de la crisis climática, la urgencia de pivotar hacia una economía mundial sostenible nunca ha sido más acuciante. La ambición colectiva de lograr emisiones netas nulas para 2050 depende fundamentalmente de la transformación de las industrias pesadas, históricamente arraigadas en huellas de carbono elevadas y responsables del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero. La transición hacia tecnologías con bajas emisiones de carbono se perfila como el reajuste económico más significativo de la historia reciente, que afectará a miles de millones de vidas y medios de subsistencia. Este cambio energético presenta una oportunidad única, convirtiendo los productos industriales de vanguardia con cero emisiones de carbono en los activos más valiosos del futuro. Sin embargo, la necesidad de movilizar capital y el imperativo de desbloquear la demanda mitigando la prima verde, siguen siendo algunos de los mayores obstáculos para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas a mediados de siglo. A la vanguardia de esta transformación se encuentra la First Movers Coalition (FMC), una iniciativa que pretende poner en contacto a sus miembros con proveedores de tecnologías pioneras en el mercado, creando así acuerdos de compra al tiempo que permite a sus miembros cumplir sus compromisos de contratación ecológica. En los dos años transcurridos desde su creación, la FMC se ha convertido en el mayor generador mundial de señales de demanda limpia del sector privado. El objetivo de este informe es apoyar a la FMC con información valiosa para influir en la demanda del mercado, centrándose en superar el reto inicial de demostrar la existencia de una demanda de acuerdos de compra de tecnologías energéticas limpias. Las ideas presentadas en este documento se derivan de una amplia serie de entrevistas con líderes de la industria, incluidos miembros de la FMC, financieros y promotores de proyectos que participan en acuerdos pioneros de compra. Estas entrevistas arrojan luz sobre el reto crítico de garantizar una demanda adecuada y constituyen la base de las recomendaciones de este documento. Estas recomendaciones pretenden orientar a las empresas sobre cómo reforzar la demanda a través de diversos tipos de compromisos comerciales, reduciendo así sus emisiones de Alcance 3 y descarbonizando sus cadenas de suministro. El informe se centra en dos vectores energéticos fundamentales: el combustible de aviación sostenible (SAF) y el hidrógeno verde (GH2), identificándolos como centrales para los esfuerzos de sostenibilidad corporativa con un potencial significativo de crecimiento de la demanda en un futuro próximo. Destaca la importancia estratégica de estos combustibles, no sólo como herramientas para reducir las emisiones de carbono, sino como oportunidades de innovación y liderazgo empresarial en la transición hacia una economía más verde. 

    Para aprovechar estas oportunidades, el informe sugiere un triple enfoque: en primer lugar, una hábil navegación a través del complejo panorama político para aprovechar los incentivos y mitigar los riesgos; en segundo lugar, el desarrollo de casos empresariales convincentes que subrayen la viabilidad económica y los beneficios medioambientales de las inversiones en SAE y GH2; y en tercer lugar, la exploración y el establecimiento de modelos comerciales sólidos para los acuerdos de compra, garantizando una demanda de mercado estable y escalable. Esta estrategia polifacética se presenta como esencial para las empresas que pretendan situarse a la vanguardia de la transformación sectorial, combinando sus objetivos de reducción de las emisiones de carbono con el desarrollo empresarial estratégico y la innovación. A medida que se acerca el plazo crítico para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, la transición hacia un futuro con emisiones netas nulas se perfila como una responsabilidad compartida que requiere una dedicación constante por parte de los países y las sociedades. Este documento constituye una guía estratégica para las empresas con visión de futuro dispuestas a dar un paso decisivo hacia la descarbonización. Estas empresas pueden contribuir a orientar la economía mundial hacia un futuro sostenible, salvaguardando el planeta para las generaciones venideras. Hasta el 40% de la reducción de emisiones necesaria para que la economía mundial pase a tener emisiones netas nulas en 2050 depende del desarrollo de tecnologías innovadoras como la bioenergía, los combustibles renovables y basados en el hidrógeno, y la captura de carbono. Entre ellas, el despliegue a escala comercial tanto del combustible de aviación sostenible (SAF) como del hidrógeno verde (GH2) desempeña un papel esencial en la descarbonización de sectores difíciles de eliminar. Ambos combustibles se encuentran en una fase crítica de despliegue. En el escenario neto cero de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), se espera que el SAF contribuya hasta en un 65% a la reducción de las emisiones de la aviación, y que el GH represente el 8% de todo el consumo final de energía en 2050. Sin embargo, el despliegue de ambas tecnologías no alcanza actualmente la trayectoria prevista. La producción tanto de SAF como de GH2 debe aumentar en la década que queda para garantizar que el mundo se mantiene en la senda de los 1,5 °C. Los resultados de las conversaciones mantenidas con más de 20 proveedores, compradores industriales, financieros y representantes del sector público indican que las tecnologías con bajas emisiones de carbono no pueden ampliarse únicamente mediante la movilización de capital hacia los productores. 

    El éxito de los proyectos en fase inicial para alcanzar las decisiones finales de inversión (FID) depende fundamentalmente de la demanda. Sin embargo, la prima verde -el costo adicional de elegir una tecnología limpia frente a alternativas con mayores emisiones- constituye un obstáculo importante para desbloquear la demanda a mayor escala. Aunque los sectores públicos de Europa y Estados Unidos han avanzado mucho en la reducción de esta brecha, sus esfuerzos por sí solos no bastan para crear la aceleración de la demanda necesaria para una senda de 1,5 °C. En este contexto, la acción de las empresas para adoptar tecnologías limpias y reducir las emisiones de CO En este contexto, la acción empresarial para adoptar y crear demanda de tecnologías bajas en carbono es crucial para reducir la prima verde. También es esencial crear un mercado voluntario en el que la demanda y la producción crezcan para alcanzar los objetivos de 1,5 °C. Aunque el camino hacia una demanda sostenida a escala de estas tecnologías será probablemente complejo y no se alcanzarán los objetivos de la noche a la mañana, existe un argumento empresarial tangible para la participación de las empresas aprovechando una serie de modelos comerciales. Al trazar el camino, este informe pretende dotar a las empresas de las herramientas necesarias para evaluar sus opciones de descarbonización a la luz de los compromisos de cero emisiones netas revelados, y movilizar la demanda de SAE y GH2 en la carrera hacia un futuro de cero emisiones netas. En el periodo 2021-2023 se produjeron avances considerables en el desarrollo de tecnologías limpias del carbono, con 1,6 billones de dólares invertidos en 2022 y más de 2,5 billones en 2023. Sin embargo, es probable que la demanda de combustible de aviación sostenible (SAF) y de hidrógeno verde (GH2) no sea suficiente para alcanzar el volumen necesario para lograr emisiones netas cero en 2050. Esto se debe en gran medida al desajuste entre el costo de producción de las tecnologías verdes y la disposición a pagar por ellas en el mercado actual. A pesar del crecimiento de la producción prevista de SAE y GH2, hasta la fecha sólo se ha financiado un pequeño porcentaje de proyectos.

     

    El informe aborda la necesidad de acelerar la adopción de tecnologías limpias para lograr los objetivos de emisiones netas cero. Reconoce que la adquisición de tecnologías limpias por parte de las empresas es fundamental para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y aborda los desafíos y oportunidades asociados con este proceso. El informe destaca que las empresas pueden desempeñar un papel clave en la promoción de tecnologías limpias al comprometerse con la compra de productos y servicios sostenibles a largo plazo. Esto puede estimular la demanda de tecnologías limpias y acelerar su adopción en el mercado. Sin embargo, también reconoce que existen barreras significativas que dificultan que las empresas adopten tecnologías limpias, como la falta de información, los altos costos iniciales y la incertidumbre sobre la rentabilidad a largo plazo. El informe propone varias estrategias para superar estas barreras, como fomentar la colaboración entre empresas, gobiernos y organizaciones no gubernamentales para compartir información y mejores prácticas. También sugiere que las empresas consideren la posibilidad de formar asociaciones estratégicas con proveedores de tecnologías limpias y financiar proyectos piloto para demostrar la viabilidad y rentabilidad de estas tecnologías. Además, el informe destaca la importancia de establecer marcos regulatorios claros y predecibles para fomentar la inversión en tecnologías limpias y proporcionar incentivos financieros para estimular su adopción. En resumen, el informe destaca la importancia de que las empresas desempeñen un papel activo en la adopción de tecnologías limpias y ofrece una serie de recomendaciones prácticas para ayudar a las empresas a superar las barreras asociadas con este proceso. Al seguir estas recomendaciones, las empresas pueden contribuir significativamente a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar hacia un futuro más sostenible.

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  • Green or Growth? Understanding the Relationship between Economic Growth and CO2 Emissions

    Green or Growth? Understanding the Relationship between Economic Growth and CO2 Emissions

    La relación entre el crecimiento económico y las emisiones de CO2 ha sido un tema de especial interés en el contexto de la lucha contra el cambio climático. En este sentido, la descarbonización se ha convertido en una cuestión crucial, en la medida en que los países se esfuerzan por cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París, cuyo objetivo es limitar el calentamiento global a entre 1,5 °C y 2 °C por encima de los niveles preindustriales, y exige alcanzar el CO2 neto cero en torno a 2050. Sin embargo, la consecución de estos objetivos plantea retos particulares para los países en desarrollo, incluidos muchos de América Latina y el Caribe, dado que tratan de lograr un crecimiento sostenido al tiempo que limitan las emisiones. Para construir estrategias de descarbonización en América Latina y el Caribe, una perspectiva que integre objetivos económicos y sociales es clave para asegurar que el proceso aporte oportunidades económicas y de desarrollo para la región. Los sectores de la energía y el transporte pueden desempeñar un papel importante en la consecución de este objetivo. Sin embargo, esta transformación requerirá una movilización masiva de capital. Esto incluye la capacidad de generación, la ampliación de la red y el almacenamiento, la electrificación de los sectores del transporte y residencial, la mejora de la eficiencia en los sectores de uso final y políticas para limpiar las matrices energéticas. Aumentar la cuota de energías renovables también es esencial para garantizar la seguridad energética, una energía confiable y asequible y un crecimiento económico sostenible en medio de los retos que plantea el cambio climático. En este documento, examinamos la dinámica de las emisiones de CO2 en relación con el crecimiento económico a través de la lente de la Curva Medioambiental de Kuznets (EKC). Comprender esta relación es crucial para diseñar estrategias eficaces de descarbonización. Estimamos las elasticidades renta a corto y largo plazo de las emisiones de CO2 per cápita empleando una serie de datos anuales de 1970 a 2020 de una amplia muestra de economías desarrolladas y en desarrollo, agrupadas por regiones. Evaluar un periodo de tiempo amplio es fundamental, dado que el EKC describe un fenómeno a largo plazo. Este enfoque también permite examinar las estimaciones de elasticidad en América Latina y el Caribe en relación con el resto del mundo. Utiliza una medida primaria de las emisiones netas de CO2 que incluye las procedentes de los combustibles fósiles y de la industria medidas por el lado de la producción, pero se complementa este análisis con otras dos medidas: una medida basada en el consumo que tiene en cuenta las emisiones incorporadas en los bienes comercializados, y una medida basada en la producción que añade a la medida primaria las emisiones generadas por las actividades de uso de la tierra (cambio de uso de la tierra, deforestación, suelos o vegetación). 

    De este modo, pretende obtener una visión global de la relación entre crecimiento y emisiones, teniendo en cuenta las emisiones integradas en el comercio y las emisiones procedentes tanto de la quema de combustibles fósiles como de las actividades de uso de la tierra. Los resultados de la medida de referencia de las emisiones de CO2, basada en la producción y excluyendo el uso de la tierra, parecen confirmar el EKC a nivel mundial, con un punto de inflexión que se desplaza con el tiempo hacia un nivel inferior de PIB per cápita. Esto significa que la posibilidad de desvincular el crecimiento económico de la degradación medioambiental surge en una fase más temprana del desarrollo. La situación de América Latina y el Caribe en el escenario de emisiones globales varía según la medida de emisiones utilizada. Rechaza la existencia de la EKC en la región y encuentra una relación monotónica positiva entre crecimiento y emisiones en todos los casos. Sin embargo, la magnitud de la elasticidad renta positiva varía considerablemente: es de 0,56 en el caso de las emisiones basadas en la producción, pero se eleva a 0,95 en el caso de las emisiones basadas en el consumo. No se encuentra una relación significativa entre el crecimiento económico y las emisiones de CO2 basadas en la producción en la región cuando se incluyen las actividades de uso del suelo. Este estudio contribuye a la literatura abordando algunas de las principales críticas metodológicas y teóricas del EKC. Desde un punto de vista metodológico, nuestro análisis utiliza series temporales largas, dado que la EKC es por definición un fenómeno a largo plazo, que el uso de series temporales más cortas puede oscurecer. Además, se controlan los factores comunes para examinar la posibilidad de que las secciones transversales no sean independientes, una consideración especialmente importante en los análisis regionales. Desde el punto de vista teórico, abordamos las principales críticas al EKC, que destacan el impacto de la globalización en la relación entre crecimiento y emisiones. En primer lugar, la globalización abre la posibilidad de que algunos países deslocalicen sus industrias o fases de producción más contaminantes a otros países; en segundo lugar, la medición de las emisiones puede resultar complicada debido a la propia estructura del comercio mundial. Para tener en cuenta esta dimensión en el análisis, empleamos una medida de las emisiones basada en el consumo. El trabajo es, hasta donde se sabe, el primero que examina el EKC para toda la región de América Latina y el Caribe que incorpora una medida basada en el consumo en el análisis. El resto del documento se estructura como sigue. La sección 2 ofrece una visión general de las tendencias mundiales y la variabilidad regional de las emisiones de CO2 y describe la posición de América Latina y el Caribe en el escenario mundial. La Sección 3 presenta el conjunto de datos. La Sección 4 presenta nuestra metodología y la Sección 5 los resultados, incluyendo comparaciones entre diferentes medidas de emisiones de CO2. Las conclusiones y las implicaciones políticas se discuten en la Sección 6.

     

    El informe explora la relación entre el crecimiento económico y las emisiones de dióxido de carbono (CO2). El informe analiza detenidamente cómo los países han abordado esta relación, centrándose en políticas y medidas específicas que han tenido éxito en la reducción de las emisiones de CO2 mientras se fomenta un crecimiento económico sostenible. Una de las conclusiones clave del informe es que existe una creciente evidencia de que el crecimiento económico y la reducción de las emisiones de CO2 no son necesariamente incompatibles. De hecho, varios países han logrado desacoplar estas dos variables, logrando un crecimiento económico sólido mientras reducen sus emisiones de CO2. Esto ha sido posible gracias a una combinación de políticas inteligentes, tecnologías limpias y cambios en los patrones de consumo y producción. El informe también destaca la importancia de abordar la cuestión de manera integral, considerando no solo las políticas ambientales, sino también las políticas económicas y sociales. Por ejemplo, medidas como la fijación de precios del carbono, el apoyo a la innovación tecnológica y la promoción de la eficiencia energética pueden desempeñar un papel crucial en la reducción de las emisiones de CO2. Al mismo tiempo, es fundamental abordar las cuestiones de equidad y justicia social para garantizar que la transición hacia una economía baja en carbono sea justa y equitativa para todos los ciudadanos. En resumen, el informe subraya la importancia de adoptar un enfoque integral y equilibrado para abordar el desafío de las emisiones de CO2, reconociendo que es posible lograr un crecimiento económico sostenible al tiempo que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.

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  • Standards for a net zero iron and steel sector in India

    Standards for a net zero iron and steel sector in India

    La India se está industrializando rápidamente, dado que su continuo desarrollo y el aumento de su población impulsan la demanda de infraestructuras para servicios vitales, viviendas para centros urbanos y bienes para una economía moderna. El acero está en el centro de este desarrollo, con una demanda de acero en la India que se triplicará en 2050 según nuestro escenario de políticas establecidas (STEPS). A partir de 2018, India se convirtió en el segundo mayor productor mundial de acero, con solo la República Popular China (en adelante, «China») produciendo más. A medida que la demanda de acero en China alcance su punto máximo, la India se situará a la vanguardia del nuevo crecimiento del sector, lo que aportará enormes beneficios, pero también importantes retos. El principal de ellos son las emisiones derivadas de la producción siderúrgica. El sector siderúrgico representa alrededor del 7% de las emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía, y la intensidad de las emisiones se ha mantenido relativamente estable en las últimas décadas. Aunque hay signos incipientes de una transformación hacia una producción de emisiones bajas y casi nulas, la cartera de proyectos anunciados sigue siendo demasiado baja en comparación con lo que exige el escenario de emisiones netas cero para 2050 (escenario NZE) de la AIE. A partir de 2023, los proyectos anunciados cubrirán sólo el 12% de las necesidades de producción de hierro con emisiones próximas a cero para 2030. Se han anunciado muchas más plantas con capacidad para producir emisiones próximas a cero, aunque éstas necesitan planes mucho más claros de descarbonización profunda. Reducir las emisiones de la producción de hierro y acero es un reto, principalmente debido a (i) la falta de tecnologías disponibles en el mercado para la producción de materiales con emisiones próximas a cero; (ii) el alto costo de las rutas de producción con emisiones próximas a cero en comparación con los procesos convencionales; (iii) muchos de los materiales producidos por las industrias pesadas son altamente comercializados y los precios son competitivos; y (iv) las instalaciones de la industria pesada son de larga vida y de capital intensivo, lo que potencialmente bloquea las emisiones. Los gobiernos, las empresas y la sociedad civil pueden colaborar para acelerar el camino del sector siderúrgico hacia las emisiones netas cero. Entre ellas se incluyen el establecimiento de plazos claros para la reducción de emisiones, el uso de metodologías y definiciones de medición de emisiones, la creación de mercados tempranos para materiales y productos de bajas emisiones, el desarrollo de nuevas tecnologías de reducción de emisiones, la adopción de políticas de oferta para apoyar la producción a escala comercial de bajas emisiones y limitar el crecimiento de la producción de altas emisiones, la movilización de financiación e inversión, la aceleración de la eficiencia de los materiales y la circularidad, y la aplicación de medidas para garantizar una transición justa e inclusiva para los trabajadores y las comunidades. 

    En este informe político, se centra en las normas para el acero de emisiones bajas y casi nulas, incluyendo una visión general de las metodologías de medición de emisiones y de las definiciones o umbrales de emisiones. Es importante señalar que las normas son sólo una parte de un conjunto más amplio de herramientas políticas y que deben centrarse en áreas que se ajusten a sus usos previstos. No pueden ser una herramienta para abordar todos los retos asociados a la transformación del sector siderúrgico, sino que pueden ser vitales para ayudar a desbloquear otras políticas asociadas, como la contratación pública, el acceso a la financiación, la fijación de precios del carbono y los sistemas de comercio de derechos de emisión. En este contexto, se define una norma como una metodología formalizada y compartida, así como un umbral o definición de lo que constituye un acero con emisiones bajas o casi nulas. La metodología de medición de emisiones es un enfoque sistemático utilizado para determinar las emisiones de la producción o de un producto específico. Un umbral de emisiones se define como un nivel de emisiones por debajo o dentro del cual debe situarse la producción o un producto, y una definición dentro de una norma es una clasificación que se atribuye a los productos intermedios o finales cuando cumplen un umbral de emisiones. En los últimos años, la AIE se ha centrado cada vez más en las normas, ya que una mayor colaboración internacional en este ámbito puede reportar varios beneficios importantes. En particular, muchos materiales y productos -incluidos los del sector siderúrgico- se venden en mercados internacionales. Que cada país establezca su propio sistema de forma aislada podría generar confusión, mientras que la interoperabilidad de normas y planteamientos podría minimizar las barreras comerciales. Los productores industriales y los consumidores a lo largo de la cadena de suministro también se beneficiarían de un proceso simplificado, aumentando la aceptación de las medidas relacionadas con las emisiones. Para los responsables políticos, trabajar juntos y compartir experiencias puede ayudar a minimizar la duplicación de esfuerzos, acelerando a su vez el desarrollo de políticas y el aprendizaje. La colaboración internacional en esta materia también puede ayudar a mejorar la verificación, al acordarse un enfoque común entre múltiples actores. Aunque son muchas las organizaciones que han desarrollado metodologías de medición de emisiones en el sector siderúrgico (tanto a nivel de emplazamiento como de producto), son relativamente pocas las metodologías que tienen una amplia cobertura mundial y que se utilizan ampliamente en la actualidad. La tabla siguiente ofrece una visión general de las principales metodologías de medición de emisiones específicas del sector siderúrgico.

     

    El informe aborda la transición hacia la neutralidad de carbono en la producción de hierro y acero en India. India es uno de los mayores productores de acero del mundo y su sector siderúrgico representa una parte significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero del país. El informe destaca la importancia de adoptar estándares específicos para reducir las emisiones de carbono y lograr la neutralidad climática en este sector clave. Una de las principales recomendaciones del informe es la implementación de estándares de eficiencia energética y de emisiones para las plantas de producción de hierro y acero en India. Estos estándares deberían basarse en las mejores prácticas internacionales y adaptarse a las condiciones específicas del país. Además, el informe destaca la importancia de fomentar la innovación y el desarrollo tecnológico para reducir las emisiones en la producción de acero, incluyendo el uso de tecnologías de captura y almacenamiento de carbono. El informe también hace hincapié en la necesidad de mejorar la transparencia y la trazabilidad de las emisiones en la cadena de suministro de hierro y acero, desde la extracción de materias primas hasta la fabricación y el uso final de los productos. Esto requeriría el desarrollo de estándares de medición y reporte de emisiones, así como la implementación de prácticas de gestión sostenible en toda la cadena de suministro. Además, el informe destaca la importancia de fomentar la colaboración entre el gobierno, la industria y otros actores relevantes para impulsar la transición hacia un sector siderúrgico más sostenible en India. Esto incluiría la promoción de políticas y medidas de apoyo, así como la facilitación de la inversión en tecnologías limpias y sostenibles. En resumen, el informe ofrece un marco integral para guiar la transformación del sector siderúrgico de India hacia la neutralidad de carbono, destacando la importancia de estándares claros, innovación tecnológica y colaboración entre los diferentes actores involucrados.

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  • Decarbonising hard-to-abate sectors with renewables: Perspectives for the G7

    Decarbonising hard-to-abate sectors with renewables: Perspectives for the G7

    El informe Perspectivas de las transiciones energéticas en el mundo de IRENA presenta una vía completa y rentable para limitar el aumento de la temperatura media global en superficie a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales para 2050. Para lograrlo, es necesario descarbonizar todos los sectores de la economía hacia mediados de siglo. Sin embargo, actualmente hay sectores difíciles de descarbonizar: los camiones pesados, el transporte marítimo, la aviación, la siderurgia y los productos químicos y petroquímicos. Estos sectores representan por sí solos una cuarta parte del consumo mundial de energía y una quinta parte de las emisiones totales de CO2. Es probable que esta cifra aumente en las próximas décadas si siguen dependiendo de los combustibles fósiles. Las energías renovables pueden desempeñar un papel fundamental en la descarbonización de estos sectores difíciles de reducir, y hoy en día cada vez hay más soluciones disponibles; sin embargo, a pesar de los prometedores avances y de la mayor atención prestada por los responsables políticos, ninguno de los sectores difíciles de reducir está en vías de alcanzar las emisiones netas cero a mediados de siglo. La aceleración de la descarbonización en estos sectores difíciles de eliminar requiere una acción decisiva por parte de los gobiernos y el sector privado, con implicaciones de gran alcance para la política nacional e internacional, la tecnología y la planificación de infraestructuras, los mercados mundiales de materias primas, las cadenas de suministro internacionales y los modelos de negocio. El G7 puede desempeñar un papel influyente a la hora de encabezar los esfuerzos de descarbonización adoptando las 11 recomendaciones presentadas en este informe. El Grupo también puede colaborar con los países que no pertenecen al G7 compartiendo las mejores prácticas, eliminando las barreras comerciales y estableciendo normas y definiciones comunes para las materias primas con bajas emisiones de carbono. Este informe -elaborado para informar los debates durante las reuniones entre altos funcionarios del G7, así como la Reunión de Ministros de Clima, Energía y Medio Ambiente del G7 en la ciudad de Turín los días 29 y 30 de abril de 2024- es el resultado del apoyo continuo de IRENA al G7 y a nuestros Miembros en el desarrollo de planes de acción que aceleren la descarbonización de los sectores difíciles de eliminar para alcanzar el objetivo de 1,5 °C del Acuerdo de París. El Grupo de los Siete (G7) se ha hecho eco del llamamiento de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) para acelerar el ritmo y la escala del despliegue de las energías renovables, destacando su importancia no solo como medio eficaz para reducir las emisiones y mejorar la seguridad energética, sino también para impulsar el crecimiento económico y crear empleo. El objetivo de este informe es ofrecer recomendaciones prácticas que el G7 pueda seguir para acelerar los esfuerzos mundiales de descarbonización de determinados sectores «difíciles de eliminar», detallando las vías tecnológicas y las condiciones necesarias para alcanzar este objetivo. 

    Limitar el aumento de la temperatura media global en superficie a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales requerirá que todos los sectores de la economía se descarbonicen para 2050. Se trata de un gran reto que exigirá nuevas inversiones masivas y cambios profundos en el funcionamiento de los sistemas energéticos. Para algunos sectores, como el transporte de pasajeros por carretera, el camino hacia las emisiones netas cero está claro, como demuestra el aumento exponencial de las ventas de vehículos eléctricos. Sin embargo, el ritmo de transformación en otros sectores es mucho más lento. Algunos subsectores industriales y de transporte son importantes emisores de gases de efecto invernadero (GEI) y más difíciles de descarbonizar debido a sus particularidades físicas, tecnológicas o de mercado. Este informe se centra en cinco sectores difíciles de eliminar: el transporte de mercancías por carretera, el transporte marítimo, la aviación, la siderurgia y los productos químicos y petroquímicos. Estos cinco sectores representan aproximadamente una cuarta parte del consumo mundial de energía y son responsables de alrededor de una quinta parte de las emisiones totales de CO2. Las energías renovables pueden desempeñar un papel central en la descarbonización de todos los sectores difíciles de reducir. Las drásticas reducciones de costes que hemos observado en los últimos años convierten a las energías renovables en la fuente de energía neutra en carbono más barata del mundo. La plena descarbonización de los sectores difíciles de reducir requerirá una combinación de enfoques, dadas las características de cada sector. Sin embargo, la mayoría de las reducciones de emisiones tendrán que lograrse mediante una combinación de cinco vías principales que se basan principalmente en las energías renovables y la eficiencia energética. La transición en los sectores difíciles de eliminar requiere cambios fundamentales, más que pasos graduales. La oportunidad de actuar para contrarrestar la amenaza climática mundial y cumplir el objetivo de 1,5 °C del Acuerdo de París se está cerrando rápidamente. Cumplir la agenda climática requiere soluciones que vayan más allá de reducciones parciales de emisiones. Los responsables de la toma de decisiones deben dar prioridad a soluciones que sean coherentes con las emisiones netas cero, eviten retrasar sus objetivos de descarbonización y el riesgo de futuros activos bloqueados. La mayoría de estas soluciones se basan en las energías renovables. La electrificación directa desempeñará un papel creciente, con importantes contribuciones en múltiples aplicaciones. Algunas de estas soluciones ya están maduras o próximas a la madurez tecnológica. Entre ellas: el uso de hornos de arco eléctrico para la fabricación de acero, que cobrará más importancia a medida que aumente la cuota de acero reciclado en las próximas décadas; los camiones eléctricos de batería, que se encuentran en un punto de inflexión tecnológica y cada vez están más disponibles; las bombas de calor para calefacción de baja a media temperatura en la industria; y el planchado en frío en los puertos. Otras aplicaciones de la electrificación directa, aunque tienen un gran potencial, aún necesitan más desarrollo. Entre ellas: craqueadores eléctricos para producir productos químicos primarios; electrólisis de minerales de hierro; y aviones y barcos eléctricos o híbridos para distancias cortas. 

    La bioenergía y los combustibles sintéticos desempeñarán un papel fundamental y complementario a la electrificación. La ampliación de soluciones bioenergéticas sostenibles y bajas en carbono no sólo es clave para la descarbonización del transporte marítimo y aéreo. También es fundamental para proporcionar materias primas para productos químicos y como fuente potencial de carbono para combustibles sintéticos. La electrificación indirecta, es decir, la producción de hidrógeno renovable, también está llamada a desempeñar un papel importante en la reducción de las emisiones de estos sectores. Puede hacerlo como reductor en la producción de hierro en la producción primaria de acero, como forma de combustibles sintéticos para la navegación y la aviación, y como materia prima para las industrias químicas. Estas vías tendrán que complementarse con mejoras continuas de la eficiencia energética, la aplicación de los principios de la economía circular y cambios de comportamiento y de procesos que reduzcan la demanda. Además, las emisiones pueden reducirse aún más mediante la aplicación de medidas de captura, utilización y/o eliminación de CO2, siempre que estas tecnologías logren las mejoras necesarias en cuanto a rendimiento y economía para hacerlas técnicamente escalables y económicamente viables. Aunque la tecnología está cada vez más disponible, a falta de una tarificación del carbono suficientemente elevada y generalizada, una transición oportuna en los sectores difíciles de eliminar exigirá casi con toda seguridad pagar una prima sobre el coste de los sistemas basados en combustibles fósiles. Las diferencias de coste varían mucho según el sector y la aplicación. A pesar de los prometedores avances y de la mayor atención prestada por los responsables políticos, ninguno de los sectores difíciles de eliminar se encuentra en una trayectoria compatible con la consecución de emisiones netas cero a mediados de siglo. Para acelerar la descarbonización de los sectores de difícil reducción, es necesario establecer una serie de condiciones favorables. Esto requerirá una acción decisiva por parte de los gobiernos y del sector privado. También tienen implicaciones fundamentales en términos de política nacional e internacional y entornos normativos, tecnología y planificación de infraestructuras, mercados mundiales de materias primas, cadenas de suministro internacionales y modelos empresariales.

     

    El informe aborda la necesidad apremiante de descarbonizar sectores difíciles de abatir, como la industria, el transporte y los edificios, para lograr los objetivos climáticos globales. Estos sectores representan una proporción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y, por lo tanto, son cruciales para la transición hacia un futuro más sostenible y bajo en carbono. El informe destaca que la descarbonización de estos sectores requerirá un aumento significativo en la participación de las energías renovables en el suministro de energía final. Propone una serie de medidas para lograr esto, incluida la integración de energías renovables en los procesos industriales, la electrificación del transporte y la calefacción, y la mejora de la eficiencia energética en todos los sectores. Además, enfatiza la importancia de políticas y marcos regulatorios sólidos para impulsar la adopción de energías renovables en estos sectores. El informe también destaca el papel crucial de la cooperación internacional, especialmente entre los países del G7, para abordar estos desafíos de manera efectiva. Señala que la colaboración en áreas como la investigación y el desarrollo de tecnologías limpias, la transferencia de tecnología y el apoyo financiero será fundamental para acelerar la transición hacia un futuro con bajas emisiones de carbono. Además, subraya la necesidad de adoptar un enfoque integral que aborde tanto la oferta como la demanda de energía en estos sectores difíciles de abatir.

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  • Agritech: Shaping Agriculture in Emerging Economies, Today and Tomorrow

    Agritech: Shaping Agriculture in Emerging Economies, Today and Tomorrow

    A medida que el mundo se enfrenta a los retos del cambio climático, los cambios en la dinámica geopolítica, la presión sobre los recursos naturales y el aumento de la contaminación, garantizar la seguridad alimentaria de una población mundial cada vez más numerosa cobra cada vez más importancia. Transformar la producción agrícola, utilizando la tecnología para mejorar la eficiencia y promover la sostenibilidad, es una parte esencial de la solución a este problema. Aunque las tecnologías agrotécnicas existen desde hace una década, se han visto como soluciones puntuales centradas principalmente en la gestión de las explotaciones, en lugar de como un paquete de recursos que pueden abordar ineficiencias críticas interrelacionadas en las cadenas de valor de la agricultura, desde la planificación de los cultivos hasta el consumo.

    Es imperativo que la agricultura se vea desde una perspectiva sistémica, como una cadena interrelacionada de actividades y actores. El uso de la inteligencia artificial (IA), la realidad aumentada (RA), los dispositivos del internet de las cosas (IoT), la robótica, el blockchain y los drones está proporcionando herramientas a agricultores, comerciantes, proveedores logísticos y plantas de procesamiento de alimentos para lograr este cambio en el sector agrícola y convertirlo en un sistema más ágil, mejor informado y bien conectado. Sin embargo, esta transformación debe hacerse en consonancia con los principios de inclusividad, asequibilidad, accesibilidad y colaboración. Es importante que no se deje de lado a los pequeños agricultores y a las mujeres que contribuyen significativamente a la producción mundial de alimentos. Excluirlos tendría un impacto directamente negativo en los niveles de producción mundial de alimentos, especialmente en las naciones en desarrollo. También es imperativo garantizar que los servicios de agrotecnología sean asequibles y fácilmente accesibles a través de medios digitales y «phygitales» (que combinan canales humanos y digitales) para asegurar un alcance efectivo y la adopción de la tecnología en la última milla. Por último, la colaboración es la clave para desbloquear los otros tres principios. Dadas las complejidades del sector agrícola, trabajar de forma aislada no ayudará a la comunidad mundial a abordar el reto global de la seguridad alimentaria. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que para alimentar a la población mundial de 9.100 millones prevista para 2050, el sector tendrá que producir un 70% más de alimentos que los niveles actuales, y hacerlo con recursos similares. Al mismo tiempo, el sector se enfrenta a los retos del cambio climático, la distribución desigual de los alimentos entre la población mundial, la degradación del suelo y las perturbaciones geopolíticas de las cadenas de suministro. Los servicios agrotecnológicos están llamados a ser los catalizadores de la próxima revolución del sector agrícola y tienen el potencial de ayudar a los agricultores a producir más sin necesidad de mayores recursos.  

    Aunque los avances en el sector de la tecnología agrícola continúan, su adopción por parte de los pequeños agricultores y las agricultoras, dos de los segmentos más vulnerables, sigue siendo un reto. La falta de claridad sobre el rendimiento de la inversión (ROI) en tecnología es una de las principales razones de tan bajos índices de adopción en general. A medida que se amplíe la agrotecnología, es imperativo que se incluya a los pequeños agricultores y a las agricultoras, o de lo contrario se verán afectadas las implicaciones para la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de millones de personas en las economías emergentes. Los gobiernos y el sector privado deberían explorar los tipos de colaboración público-privada que han demostrado su eficacia en la creación de infraestructuras y servicios públicos sostenibles. Los servicios agrotécnicos sólo han aprovechado una pequeña parte de la gran oportunidad sin explotar de transformar el sector agrícola en las economías emergentes. Los gobiernos tendrán que asumir el papel de facilitadores y ofrecer incentivos, tanto financieros como no financieros, como el acceso a datos de calidad a través de DPI o a canales sobre el terreno para animar al sector privado a invertir en la ampliación de la adopción de agritech en la cadena de valor. Es importante tener en cuenta que los canales digitales por sí solos no impulsarán la adopción de servicios agrotecnológicos. Se necesitan recursos compartidos (por ejemplo, empresarios rurales, una red de operadores de dinero móvil o servicios de gobernanza electrónica), que podrían ser vitales para impulsar la adopción a nivel local. Dado que estos servicios estarían radicados en una comunidad determinada, gozarían de la confianza de los agricultores, lo que a su vez les ayudaría a comprender y apreciar las ventajas de la agrotecnología y les apoyaría en su camino hacia la adopción de la agrotecnología. Una presencia física local también sería importante para validar el uso de la agrotecnología, confirmando la exactitud de los datos por satélite sobre los cultivos sembrados en un campo, por ejemplo. La colaboración entre los gobiernos, el sector privado -incluidas las empresas emergentes y los inversores-, el mundo académico y la sociedad civil es la necesidad del momento. Teniendo en cuenta la complejidad y la interrelación de las actividades del sector agrícola, la mejor manera de ampliar la agrotecnología inclusiva es adoptar un enfoque multilateral. La agricultura es una de las actividades humanas más antiguas, que ha resistido los cambios a lo largo de la historia, pero que sigue afrontando nuevos retos. Cada generación pasada debió sentir que los retos de su época no tenían precedentes, y lo mismo ocurre hoy en día.  

    El cambio climático, los problemas geopolíticos mundiales y el agotamiento de los recursos naturales -especialmente la calidad del suelo- son ahora los problemas del sector agrícola mundial, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad colectiva de garantizar la seguridad alimentaria y el acceso a alimentos nutritivos para una población mundial que, según las previsiones, alcanzará los 9.100 millones de personas en 2050. Una situación tan dinámica requiere una toma de decisiones más informada a todos los niveles del sector agrícola, desde los responsables políticos y las empresas del sector privado hasta los agricultores, especialmente los pequeños agricultores y las agricultoras, que suelen ser más vulnerables. Las tecnologías digitales presentan una solución escalable y sostenible a estos retos. Tradicionalmente, el sector agrícola -principalmente en las economías emergentes de Asia, África y América Latina- ha tardado en adoptar las tecnologías digitales. El uso de la computación cuántica, los chips y otras soluciones tecnológicas digitales se limita a las máquinas que utilizan los agricultores. Sin embargo, se han introducido algunas aplicaciones dirigidas a los agricultores: la adopción en muchos países de teléfonos inteligentes para crear un canal de acceso que permita prestar servicios agrícolas eficientes es un ejemplo de ello. Sin embargo, a pesar de esta tendencia pasada, la llegada de la IA y su empleo en la agricultura de precisión y en la cadena de suministro posterior a la cosecha ha empezado a sacudir el sector para mejor. Acoplar los casos de uso basados en la IA con los canales de suministro de información basados en los teléfonos inteligentes es una combinación positiva que puede ayudar a los agricultores a acceder a información y recursos para abordar los retos a los que se enfrentan. De este modo, la IA y los teléfonos están democratizando el uso de la tecnología, especialmente para los más vulnerables. Desde hace casi una década existen varias soluciones agrotécnicas que han pasado por un ciclo de investigación, desarrollo, adopción y ampliación. Sin embargo, hasta la fecha estos servicios agrotecnológicos aún no han alcanzado la escala necesaria en comparación con el potencial de mercado que ofrecen las economías emergentes. En este contexto, la iniciativa Inteligencia Artificial para la Innovación Agrícola (AI4AI) del Foro Económico Mundial pretende ampliar estos servicios agrotécnicos a través de asociaciones público-privadas.

     

    El informe destaca el papel fundamental que desempeña la tecnología agrícola (agritech) en la transformación de la agricultura en economías emergentes. Se enfoca en cómo la agritech está cambiando la forma en que se produce, gestiona y comercializa la comida, y cómo estas innovaciones pueden abordar desafíos críticos como la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y la inclusión social. El informe subraya que la adopción de tecnologías agrícolas avanzadas, como la agricultura de precisión, la biotecnología y la agricultura digital, puede aumentar la productividad, reducir los costos y minimizar los impactos ambientales negativos. También destaca la importancia de la colaboración entre los sectores público y privado, así como la necesidad de políticas y regulaciones claras que fomenten la innovación y la inversión en agritech. En términos de inclusión, el informe señala que la agritech puede mejorar el acceso de los agricultores de pequeña escala a información, financiamiento y mercados, lo que les permite aumentar sus ingresos y mejorar su seguridad alimentaria. Sin embargo, también advierte sobre la necesidad de abordar la brecha digital y garantizar que las tecnologías sean accesibles y relevantes para todos los agricultores, especialmente los más marginados. En resumen, el informe destaca el potencial transformador de la agritech en las economías emergentes, pero también subraya la necesidad de abordar los desafíos y las desigualdades que pueden surgir en el proceso de adopción de estas tecnologías.  

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Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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